¿El temblor de este lunes en Colombia podría acelerar la erupción del volcán Puracé?
Este panorama preocupa porque el volcán Puracé se mantiene bajo estricta alerta naranja.

La tierra sacudió con violencia gran parte de Colombia este lunes. Según los reportes oficiales compartidos por las autoridades, el movimiento telúrico inicial se desató a las 07:34 de la mañana, hora local, extendiendo su impacto con fuerza en núcleos urbanos tan distantes como Bogotá y Cali.
Mientras se evalúan los daños en la infraestructura del occidente del país y se contabilizan los heridos, el Servicio Geológico Colombiano, en concordancia con su homólogo de Estados Unidos, calculó una magnitud de 7,4 y una profundidad estimada en cien kilómetros, localizando el epicentro en cercanías de San José del Palmar, en el departamento del Chocó.
¿Y el volcán Puracé?
Este panorama de tensión por el temblor trabaja de manera directa con la situación crítica que atraviesa el volcán Puracé, el cual se mantiene bajo estricta alerta naranja. Un boletín extraordinario difundido por el Servicio Geológico Colombiano el pasado sábado detalló una seguidilla de seis emisiones de ceniza contabilizadas desde la tarde previa.
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Entre los registros destacan los eventos del viernes 7 de agosto a las 5:57 p. m. y el de la misma mañana del sábado a las 9:12 a. m. Las cámaras de vigilancia superficial corroboraron estas expulsiones junto con los testimonios de pobladores de Popayán y de distintas veredas pertenecientes a los municipios de Puracé y Coconuco, zona donde se confirmó la caída de material particulado al igual que en los sectores de Cristales y Cobaló.
El monitoreo de gases reveló además un flujo constante de 2.100 toneladas diarias de dióxido de azufre con dirección occidental, sumado a un incremento sostenido en las concentraciones de dióxido de carbono en los suelos del área, pese a que la plataforma Mirova descartó anomalías térmicas en la base del cráter.
¿Puede el temblor de este lunes activar más el volcán Puracé?
A raíz de este escenario, surge inevitablemente la duda técnica sobre si un sismo de gran magnitud como el ocurrido hoy posee la capacidad de despertar o alterar la actividad de un volcán cercano.
La cercanía geográfica entre ambos fenómenos no es casual. Los colosos terrestres suelen agruparse en los márgenes de las placas tectónicas, tal como ocurre en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, una región con forma de herradura que concentra el noventa por ciento de los terremotos globales y tres cuartas partes de los volcanes activos.
En estos entornos altamente dinámicos, sismos y erupciones coinciden temporalmente con frecuencia, lo que alimenta el debate sobre una posible conexión causal. Sin embargo, como advierte la vulcanóloga Janine Krippner, resulta imposible asegurar de manera categórica que un temblor provoque de forma directa una erupción posterior, pues cabe la posibilidad de que el sistema volcánico ya estuviera gestando su propio proceso eruptivo con mucha anterioridad.
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“Es posible que el volcán se haya estado preparando para entrar en erupción, o que haya estado en erupción desde mucho tiempo antes”, aseguró Krippner sin hallar una correlación.
🗣️ Con relación al sismo ocurrido hoy, 10 de agosto, a las 7:34 a. m., con epicentro en San José del Palmar, Chocó, el Servicio Geológico Colombiano informa que el evento tuvo una magnitud de 7,4 y una profundidad de aproximadamente 103 km, convirtiéndose en el sismo de mayor… pic.twitter.com/x1CsPDjicG
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) August 10, 2026
El interrogante ha ocupado a la comunidad científica durante siglos. Para conectar estos puntos imprecisos, investigadores como la profesora asociada de geociencias de la Universidad de Hiroshima, Atsuko Namiki, han recopilado antecedentes geofísicos sugerentes.
¿Qué dicen los análisis?
Un análisis de 1993 relacionó un sismo de magnitud 7,3 en California con alteraciones volcánicas inmediatas, mientras que un estudio sobre el histórico terremoto de magnitud 8,7 ocurrido en Japón en 1707 estimó que el desplazamiento de energía logró ascender magma desde las profundidades hacia una cámara menos distante de la superficie, detonando una potente explosión en el Monte Fuji cuarenta y nueve días más tarde.
Incluso el Servicio Geológico de los Estados Unidos reconoce que ciertos eventos históricos sugieren una relación en la cual la sacudida sísmica o la alteración de la presión local en el entorno del magma pueden desestabilizar un volcán, citando como muestra inmediata la erupción de corta duración desatada tras el terremoto de magnitud 7,2 registrado en el Kilauea, Hawái, el 29 de noviembre de 1975.
Pese a estos indicios, persisten vacíos complejos. Los mecanismos exactos que explicarían este encadenamiento de sucesos siguen sin aclararse por completo, y gran parte de la literatura que vincula los sismos con erupciones posteriores se sustenta en especulaciones. Además, los expertos recuerdan que la coincidencia en el tiempo puede tratarse puramente de azar, un factor difícil de descartar debido a la enrevesada complejidad geológica del planeta.
De acuerdo con la @Dimarcolombia, no existe amenaza de #tsunami para la costa Pacífica colombiana tras el sismo de magnitud 7,4 registrado a las 7:34 a. m. a 20 kilómetros de San José de Palmar, en Chocó. pic.twitter.com/roAFRwxPhZ
— UNGRD🇨🇴 (@UNGRD) August 10, 2026
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Para depurar el azar de la estadística, investigaciones publicadas en la revista Nature en 1998 analizaron si sismos superiores a 8,0 grados eran capaces de activar volcanes explosivos en un radio de hasta 800 kilómetros durante un periodo de cinco días, concluyendo que estos episodios se repetían con una frecuencia cuatro veces mayor a la esperada por simple coincidencia. Un estudio posterior, realizado en 2009, utilizó registros históricos para demostrar que los terremotos de magnitud 8,0 en Chile coincidían con tasas elevadas de erupción en volcanes distantes hasta 500 kilómetros.
No obstante, la fiabilidad de estos datos históricos representa un obstáculo insalvable. Theresa Sawi, investigadora de geofísica de la Universidad de California en Berkeley, puntualiza que los grandes terremotos y las erupciones mayores son eventos relativamente aislados.
“Los grandes terremotos y las grandes erupciones volcánicas son fenómenos relativamente poco frecuentes, y los científicos han comenzado a llevar registro fiable recién durante el último medio siglo, dependiendo de la región”, comentó.
Bajo ese argumento, no es totalmente seguro que los movimientos telúricos que se generaron este lunes en Colombia puedan tener una relación para una mayor activación del Volcán Puracé.
