Colombianos tendrían que adelantar su reloj una hora por riesgo de El Niño: le explicamos
La llamada 'Hora Gaviria' es recordada por el riesgo de una crisis energética. Le explicamos qué es, por qué resurge y si serviría hoy.

Colombianos tendrían que adelantar su reloj una hora si prospera una propuesta que comenzó a sonar nuevamente en medio de las alertas sobre el impacto que podría tener el fenómeno de El Niño en el sistema eléctrico nacional. La idea revive una medida que muchos recuerdan como la 'Hora Gaviria', aplicada hace más de tres décadas durante una de las peores crisis energéticas del país.
La posibilidad sin duda genera varios interrogantes como si habría que cambiar la hora del celular, entrar más temprano al trabajo, si cambiarían los horarios de colegios, bancos y comercios. Aunque por ahora no existe una decisión oficial para modificar el huso horario del país, el solo hecho de que la propuesta haya regresado al debate refleja la preocupación que existe por la seguridad energética de Colombia.
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Esta discusión aparece nuevamente porque expertos y empresas del sector advierten sobre varios riesgos para el mercado eléctrico, entre ellos la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño, el comportamiento de los embalses y los problemas financieros que atraviesan algunos actores de la cadena de generación y comercialización de energía.
¿Qué es la 'Hora Gaviria' y por qué vuelve a mencionarse?
La llamada 'Hora Gaviria' fue una medida adoptada por el Gobierno de César Gaviria entre 1992 y 1993, cuando Colombia enfrentó un fuerte racionamiento de energía provocado por una intensa temporada de sequía asociada al fenómeno de El Niño.
En ese momento el país dependía casi exclusivamente de la generación hidroeléctrica y los niveles de los embalses cayeron a mínimos históricos y el Gobierno decidió adelantar una hora el reloj oficial para aprovechar durante más tiempo la luz natural y disminuir el consumo de electricidad en las horas de mayor demanda.

César Gaviria, expresidente de Colombia. Foto: Archivo Colprensa
La medida hizo parte de un paquete mucho más amplio que incluyó cortes programados de energía y campañas para promover el ahorro. Durante varios meses Colombia operó con un horario diferente al habitual hasta que las condiciones del sistema permitieron regresar al huso horario tradicional.
Treinta y tres años después, la posibilidad vuelve a aparecer en medio de nuevas advertencias sobre el comportamiento del sistema eléctrico. Esta vez, sin embargo, no todos consideran que repetir la fórmula sea la mejor respuesta.
La crisis de hoy no es la misma de hace 33 años
Para Juan Pablo Agudelo, experto del sector energético, el contexto actual es muy distinto al que enfrentó el país en la década de los noventa, razón por la cual considera que la discusión debe ir mucho más allá de cambiar la hora.
"La medida original respondió a una crisis distinta a la de hoy, cuando Colombia dependía casi por completo de la hidroelectricidad. Que el remedio de hace 33 años reaparezca casi intacto en el debate público dice más de nuestra pereza institucional que de su eficacia real", afirmó Agudelo a Minuto60.
Hoy Colombia supera los 4.000 megavatios de capacidad instalada en proyectos de generación con Fuentes No Convencionales de Energías Renovables. Esa alternativa simplemente no existía durante la crisis de 1992.
Juan Pablo Agudelo
Desde su perspectiva, adelantar el reloj tenía sentido cuando prácticamente toda la oferta dependía del agua almacenada en los embalses. En la actualidad existen otras tecnologías que ayudan a diversificar la generación, aunque todavía no son suficientes para eliminar todos los riesgos.
Para Agudelo, revivir esta iniciativa puede convertirse en una medida llamativa desde el punto de vista político, pero con un impacto limitado frente a los problemas reales del sistema.
"Cambiar el horario nacional puede generar un ahorro marginal en la demanda pico, pero desvía la atención pública de las verdaderas variables que determinan si habrá o no un apagón", señaló.
¿Cuál es el verdadero problema del sistema eléctrico?
El experto sostiene que el riesgo actual no obedece principalmente a una falta de ahorro por parte de los ciudadanos y menciona que las dificultades pasan por la deuda acumulada entre comercializadores y generadores de energía, por tarifas reguladas que en algunos casos no alcanzan a cubrir los costos reales de operación y por el fuerte incremento que han registrado los precios en bolsa debido al manejo preventivo de los embalses durante los últimos meses.
También menciona otros desafíos estructurales como la necesidad de acelerar las subastas de energía firme, impulsar nuevos proyectos de transmisión eléctrica y garantizar la estabilidad financiera del mercado para incentivar la inversión.
Además, considera que la prioridad debería ser ejecutar a tiempo los proyectos de energías renovables y de almacenamiento, resolver las dificultades financieras del sector y fortalecer las políticas de eficiencia energética.
"La diversificación de la matriz ya demostró que puede acelerarse cuando existe voluntad regulatoria. Ahí es donde se juega la seguridad energética real, no en la hora que marque el reloj", concluyó Agudelo.
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