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¿Por qué tembló tan fuerte en Colombia? La explicación precisa del Servicio Geológico

La interacción de las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe está detrás de buena parte de los movimientos sísmicos del país.

Colombia, una zona de alta actividad sísmica, según el SGC - Crédito: Tomado de redes sociales
Oscar Repiso
Oscar RepisoPeriodista
11 AGO 2026 - 14:04Actualizado: 11 AGO 2026 - 14:15

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El Servicio Geológico Colombiano (SGC) explica que la alta actividad sísmica de Colombia está relacionada con la interacción de varias placas tectónicas, entre ellas Nazca, Sudamericana y Caribe, una condición geológica que hace que en el país se registren miles de movimientos sísmicos cada año.

La explicación volvió a cobrar relevancia después del fuerte sismo de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto, que tuvo su epicentro en el departamento del Chocó y fue sentido en diferentes regiones de Colombia y países vecinos.

De acuerdo con el SGC, Colombia es un territorio sísmicamente muy activo y en promedio se registran cerca de 2.500 sismos al mes, aunque la mayoría son de baja magnitud y no son percibidos por la población. Estos movimientos son detectados por la Red Sismológica Nacional de Colombia, que monitorea permanentemente lo que ocurre bajo el territorio nacional.

Pero ¿qué ocurre debajo de la superficie para que Colombia tenga esta actividad sísmica y qué relación tienen las placas de Nazca y Sudamericana con los terremotos?

¿Qué son las placas de Nazca y Sudamericana?

Las placas tectónicas son grandes fragmentos rígidos de la capa externa de la Tierra que se desplazan lentamente sobre las capas más profundas del planeta. Aunque su movimiento es prácticamente imperceptible para las personas, la interacción entre ellas puede acumular y liberar energía.

En el caso colombiano, la situación es especialmente compleja porque confluyen diferentes estructuras tectónicas. El SGC señala que las placas de Nazca, Sudamérica y Caribe están en contacto y que esta configuración genera sismos en buena parte del territorio nacional.

La placa de Nazca se encuentra bajo el océano Pacífico y se desplaza hacia la zona continental de Suramérica. Frente a Colombia, una parte de esta placa se introduce por debajo de la placa Sudamericana, en un proceso conocido como subducción.

Este movimiento no ocurre de manera repentina. Las placas se desplazan durante largos periodos y las fuerzas generadas en sus zonas de contacto pueden deformar las rocas y acumular energía. Cuando esa energía se libera de manera súbita, se producen las ondas sísmicas que llegan hasta la superficie y son percibidas como un temblor o terremoto.

El SGC señala precisamente que una parte importante de la actividad sísmica colombiana se concentra en la zona del Pacífico debido a la subducción de la placa de Nazca debajo de la placa Sudamericana. Este proceso también está relacionado con la formación de la fosa submarina del Pacífico y con la cadena volcánica de los Andes.

¿Por qué tiembla tanto en Colombia?

La respuesta no está únicamente en una placa, sino en la compleja configuración tectónica del país. Además de la interacción entre Nazca y Sudamérica, el SGC identifica la participación de la placa del Caribe y otras estructuras geológicas que contribuyen a la generación de sismos en diferentes regiones.

Por eso, aunque el Pacífico es una de las zonas con mayor actividad, los movimientos telúricos también se presentan en otras partes del territorio. El SGC identifica, entre otros ambientes sísmicos, la zona de subducción del Pacífico, la interacción de la placa Caribe con la Sudamericana y el denominado Nido Sísmico de Bucaramanga, ubicado en Santander.

El Nido Sísmico de Bucaramanga es particularmente llamativo porque concentra una gran cantidad de movimientos sísmicos. De acuerdo con información divulgada por el SGC, allí ocurre una proporción importante de la sismicidad registrada en Colombia, aunque muchos de estos eventos tampoco son percibidos por la población.

Esto permite entender por qué decir que Colombia “tiembla mucho” no significa necesariamente que todos los días ocurran terremotos destructivos. La gran mayoría de los movimientos registrados son pequeños y únicamente pueden ser detectados por los instrumentos especializados.

El Pacífico, una zona de alta actividad sísmica

La ubicación del Pacífico colombiano tiene un papel fundamental para comprender la sismicidad del país. En esta región se encuentra una de las principales zonas de interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana.

La subducción hace que una placa se introduzca por debajo de otra y, en ese proceso, se generen condiciones capaces de producir terremotos. Por eso, la actividad sísmica del occidente colombiano no es un fenómeno aislado, sino parte de una dinámica geológica que lleva millones de años modificando la región.

El Chocó se encuentra dentro de este contexto geológico. Por esa razón, la ubicación del epicentro del sismo del 10 de agosto volvió a poner la atención sobre una región donde la actividad tectónica es permanente.

Sin embargo, que un municipio sea identificado como epicentro no significa automáticamente que allí se produzcan los mayores daños. Las consecuencias de un terremoto dependen de diferentes factores, entre ellos la magnitud, la profundidad, la distancia al epicentro, las condiciones del terreno y la vulnerabilidad de las construcciones.

También es necesario diferenciar entre magnitud e intensidad. La magnitud se relaciona con la energía liberada en el lugar donde se origina el sismo, mientras que la intensidad describe cómo se sintió y qué efectos produjo en un determinado sitio.

Por eso, un mismo terremoto puede sentirse de manera diferente en Bogotá, Cali, Pereira, Medellín, Quibdó u otras ciudades, incluso cuando todas reciben las ondas generadas por el mismo evento.

¿Colombia está temblando más que antes?

Después de un terremoto de gran magnitud suele aparecer una pregunta entre los ciudadanos. ¿están ocurriendo más sismos que antes? El SGC ha explicado que no necesariamente hay una mayor ocurrencia de sismos, sino que actualmente existen más instrumentos, mejores redes de monitoreo y mayores posibilidades de difundir rápidamente la información. Esto hace que la población tenga una mayor conciencia de los movimientos que ocurren en el país.

La Red Sismológica Nacional de Colombia permite registrar los movimientos, determinar su ubicación y estimar parámetros como la magnitud y profundidad. El SGC mantiene este monitoreo de manera permanente para proporcionar información a las autoridades y a la ciudadanía.

El organismo también advierte que Colombia debe entenderse como un territorio expuesto a la amenaza sísmica, por lo que la preparación resulta fundamental. El modelo nacional de amenaza sísmica permite identificar las zonas donde podrían presentarse mayores niveles de movimiento y sirve como herramienta para la planificación y la gestión del riesgo.

La explicación, entonces, está bajo los pies: Colombia se encuentra en una zona donde interactúan varias placas tectónicas, y sus movimientos generan una actividad sísmica que forma parte de la dinámica natural del territorio.

El fuerte terremoto que sacudió al país volvió a hacer visible ese fenómeno, pero no se trata de una situación nueva. Desde hace décadas, los científicos estudian cómo se comportan las placas y las fallas geológicas para comprender mejor el riesgo y aportar información que permita reducir sus consecuencias.

Por eso, más que intentar predecir cuándo ocurrirá el próximo terremoto, la recomendación de los organismos especializados es conocer la amenaza sísmica de cada territorio, preparar a las familias y seguir las instrucciones de las autoridades cuando se presente un movimiento.

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