Justicia Penal Militar asume caso del joven que apareció quemado en estación de Policía de Choachí, Cundinamarca
Fuentes que conocen el proceso dentro de la Policía Nacional sostienen que la víctima había consumido sustancias alucinógenas.

El pasado martes, 6 de enero, Minuto60 reveló la impresionante historia del hombre que resultó quemado en una celda de la estación de Policía de Choachí, en el oriente de Cundinamarca.
En ese relato quedó descrito cómo la celebración de Año Nuevo entre dos hermanos de la familia Guerra Avellaneda comenzó con una charla en las calles de esa población, el primero de enero, durante las primeras horas de la mañana.
Los hermanos Pablo Yahir y Manuel Sebastián, seguramente, no alcanzaron a dimensionar que su conversación sería la antesala de una tragedia que, según ellos, no estaba relacionada con su encuentro familiar.
Palabras más, palabras menos, pocas horas después de que los hermanos Guerra Avellaneda estuvieran hablando en las calles del barrio San Luis de Choachí, Manuel Sebastián apareció, con quemaduras de segundo y tercer grado en más de la mitad de su cuerpo, en el centro de salud de la población cundinamarquesa.
En un riguroso relato hecho por Pablo Yahir Guerra Avellaneda a la Defensoría del Pueblo, el ciudadano describió las que en su familia consideran inconsistencias por parte de la Policía Nacional.
La primera de ellas es que miembros de la Policía llegaron a la vivienda familiar a reportar la calamidad experimentada por Manuel Sebastián, la que, supuestamente, había ocurrido en plena vía pública. La otra inconsistencia, a la luz de lo que piensan los familiares de Manuel Sebastián Guerra, es que no se explican cómo la víctima salió del barrio San Luis caminando y luego resultó detenido en una celda.
Por si fuera poco, Pablo Yahir Guerra comprobó, por sus propios medios, que los hechos en los cuales resultó víctima su hermano ocurrieron en una celda de la estación de Policía de esa población y que en ese lugar había un fuerte olor a combustible, muy similar a la gasolina, mientras miembros de la misma institución la sometían a un intenso lavado.
La versión de la Policía Nacional
Desde el 6 de enero, Minuto60 acudió a la Policía Nacional para conocer la versión institucional. La respuesta del organismo solo surgió este jueves, 8 de enero, siete días después de que ocurrieran los hechos.
Entre las primeras respuestas de un oficial con el que Minuto60 sostuvo un diálogo, bajo la reserva de su identidad, estuvo que decidieron pronunciarse solo porque los medios de comunicación empezaron a preguntar por el caso de Manuel Sebastián Guerra Avellaneda.
En un escueto comunicado de cuatro puntos, la Policía se refiere "a los hechos registrados en la mañana del pasado 1 de enero de 2026 en la Estación de Policía Choachí". El pronunciamiento está suscrito por el Departamento de Policía de Cundinamarca.
En primera medida, la institución asevera que "al interior de las celdas transitorias de las instalaciones policiales se presentó un incidente en el cual resultó lesionado por quemaduras el señor Manuel Sebastián Guerra Avellaneda, de 32 años de edad".
La comunicación oficial parte de información que ellos mismos califican de preliminar sobre una "conflagración" la cual "se habría originado al interior de la celda donde el ciudadano se encontraba solo".
Debido a la gravedad de las heridas, fue remitido de urgencia a un centro asistencial de la ciudad de Bogotá, donde recibe atención médica especializada.
Departamento de Policía Cundinamarca
Al final del pronunciamiento, la Policía informa que abrieron "una investigación disciplinaria y penal con el fin de esclarecer la totalidad de las circunstancias que enmarcaron estos hechos denunciados".
Bajo reserva de la identidad
El oficial de la institución con quien habló Minuto60, el mismo que ha reunido parte de la información sobre lo ocurrido en Choachí, y que pidió reserva de su identidad, sostiene que contrario al relato de Pablo Yahir Guerra Avellaneda, los hermanos "sí estaban protagonizando una riña pública entre ellos".
Este oficial también cuenta que "la propia familia no aceptó que Manuel Sebastián se quedara bajo el resguardo de ellos", razón por la cual él salió del barrio San Luis y, posteriormente, fue trasladado a la estación de Policía de Choachí.
Dice el uniformado que como los hermanos Guerra Avellaneda estaban "en situación de riña", los uniformados que acudieron a la zona el pasado primero de enero no lo hicieron mientras estaban de patrullaje, sino que actuaron "en atención a un llamado ciudadano".
Según la información, él estaba en una riña con un hermano, bajo los efectos del alchohol... En el hospital el joven manifiesta que consumió sustancias psicoactivas...
Oficial bajo reserva de su identidad ante Minuto60
El funcionario agrega que, aparentemente, "el muchacho dijo en el hospital que habían consumido sustancias alucinógenas...", sin referirse a quiénes o a qué tipo de sustancias. Según este uniformado, "en el estado de exaltación y alcoholismo de Manuel Sebastián Guerra" los uniformados decidieron trasladarlo a la estación de Policía "para salvaguardar su integridad..."
En esas instalaciones oficiales fue donde le impusieron la orden de comparendo referida por Pablo Yahir Guerra, el hermano de Manuel Sebastián, ante la Defensoría del Pueblo.
A pesar de las múltiples preguntas que respondió el uniformado, hay otras inquietudes que aún no contesta oficialmente la institución, dos de ellas son las siguientes:
Si la obligación de la Policía es salvaguardar la integridad de las personas detenidas, ¿por qué en la celda en la que estaba Manuel Sebastián Guerra él, supuestamente, portaba "un mechero" (una candela, encendedor o briquet)
¿Por qué olía a gasolina en el recinto donde ocurrió el incendio, como se lo contó Pablo Yahir Guerra a la Defensoría del Pueblo?
Ante inquietudes similares, la fuente que conoce del caso y que accedió a hablar con Minuto60, dice que todo es parte de la investigación disciplinaria y penal que emprendió la Justicia Penal Militar y que ha sido abierta en contra del personal a cargo de la estación de Policía de Choachí, la misma que al mediodía de la primera jornada de Año Nuevo se convirtió en todo un infierno.
