De paramilitares a campesinos: así es la Hacienda Virgen del Cobre, ¿qué pasó allí?
La ANT entregó 1.143 hectáreas de la histórica Hacienda Virgen del Cobre a 120 familias campesinas del Urabá antioqueño.

La Agencia Nacional de Tierras (ANT) logró la recuperación de la Hacienda Virgen del Cobre, ubicada en Necoclí, Urabá. Se trata de un terreno de 1.143 hectáreas que durante décadas estuvo vinculado al narcotráfico y al paramilitarismo en Colombia. La finca, que estaba bajo control de una empresa que nunca pagó por su uso, era explotada con más de 900 reses y 150 caballos.
Situada sobre una vía nacional con salida directa al mar, la hacienda comenzó a formarse en 1982, cuando José Antonio Ocampo Obando, alias Pelusa y amigo cercano de Pablo Escobar, adquirió los primeros predios a campesinos locales.
Con el tiempo, se expandió con miles de hectáreas más y se convirtió en un punto estratégico para reuniones entre paramilitares, ganaderos, empresarios y políticos, que buscaban consolidar los bloques Bananero y Élmer Cárdenas de las Autodefensas, con el respaldo económico de Pelusa.
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Familias campesinas reciben formalmente la entrega de tierras recuperadas por la ANT en Urabá. ANT
¿Quiénes estuvieron vinculados a la finca?
La Hacienda Virgen del Cobre también estuvo relacionada con figuras del paramilitarismo como los hermanos Vicente y Carlos Castaño; Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario; Freddy Rendón Herrera, alias El Alemán; y más recientemente con Ramiro Caro Pineda, alias Nolasco, líder del Clan del Golfo.
Todos mantenían conexiones con 'Pelusa', quien facilitaba que la finca funcionara como centro de control territorial, lugar de descanso de tropas, centro de tortura y mecanismo de dominación sobre la población, según testimonios recopilados en la Ley de Justicia y Paz.
“Pelusa no solo permitió que esta finca se convirtiera en un punto de reunión para Don Mario y El Alemán, sino que también se estableció como centro de operaciones paramilitares y de control poblacional”, explicó Felipe Harman, director de la ANT.
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¿Cómo se logró la recuperación?
Aunque la finca tuvo intentos previos de extinción de dominio en 1989 y 2009, no fue sino hasta 2023 que se logró su extinción definitiva. recientemente, las autoridades realizaron la aprehensión material de la hacienda, que estaba siendo administrada por el Fondo de Reparación de las Víctimas (FRV).
Tras la recuperación, el Gobierno entregó más de 1.300 hectáreas a 120 familias campesinas, víctimas del conflicto armado, agrupadas en tres asociaciones: la Asociación de Discapacitados Bananeros y Población Vulnerable de Urabá (Asodisban), la Asociación de Campesinos Cosechas de Paz (Acamcopaz) y la Asociación Tierra y Vida.
Alicia Ramos, representante de esta última organización, señaló que Necoclí fue uno de los municipios más golpeados por la violencia. “Soy sobreviviente de la guerra en el norte de Urabá y, en la lucha por mantener nuestra tierra, asesinaron a 53 de mis compañeros, en complicidad con el Gobierno de aquel entonces”, afirmó.

Más de 1.100 hectáreas de la Virgen del Cobre pasan de paramilitares a familias campesinas. ANT
¿Qué otros predios fueron recuperados?
De manera simultánea, la ANT recuperó cuatro predios adicionales, denominados Mariancel 1, 2, 3 y 5, que suman 164 hectáreas en la vereda Aguas Claras, también en Necoclí. Estos terrenos pertenecían a Jhon Fredy Zapata, alias Messi, testaferro de Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, y fueron utilizados por el Clan del Golfo como centros de operaciones y corredores para el tráfico de drogas hacia el mar Caribe.
La entrega formal de la Hacienda Virgen del Cobre a las asociaciones campesinas se realizó mediante un negocio jurídico coordinado por la ANT y la Unidad para las Víctimas. Con esta acción, se busca que la tierra, que durante años estuvo ligada a grupos armados, pase finalmente a manos de quienes fueron afectados por la violencia, fomentando la reparación integral y el desarrollo rural en Urabá.
La recuperación de esta finca no solo representa un avance en la restitución de tierras para las víctimas, sino también un símbolo del compromiso del Estado colombiano en la recuperación de predios estratégicos que habían sido escenarios de violencia y criminalidad. Ahora, la Hacienda Virgen del Cobre se convierte en un espacio productivo para las familias campesinas, alejando a la región de su pasado marcado por el conflicto y acercándola a la reconstrucción social y económica.
