"A mi victimario...": Así le habló Jineth Bedoya al general Leonardo Gallego mientras renunciaba a la JEP
La Jurisdicción Especial para la Paz hizo la audiencia de versión voluntaria del brigadier general retirado de la Policía.

Tuvieron que pasar "25 años, 8 meses y 9 días" para que la periodista colombiana Jineth Bedoya Lima se encontrara cara a cara con la persona a la que ella denomina "mi victimario", hablamos del brigadier general en retiro de la Policía Nacional, José Leonardo Gallego Castrillón.
Bedoya Lima contó en redes sociales cómo este martes, 3 de febrero, la Jurisdicción Especial para la Paz - JEP llevó a cabo la audiencia de versión voluntaria del oficial en retiro.
En septiembre de 2025, Gallego Castrillón fue llamado a indagatoria por la Fiscalía General de la Nación, en calidad de supuesto autor intelectual de los crímenes de los cuales fue víctima Jineth Bedoya en el ejercicio de su trabajo periodístico en la cárcel La Modelo de Bogotá el 25 de mayo del año 2000.
Al inicio de su narración, la periodista colombiana se dirigió al general gallego en estos términos: "A mi victimario, general Gallego. Que la historia lo juzgue".
Cuenta Bedoya Lima que este oficial en retiro, quien fue miembro de "una de las instituciones más respetadas del país", aparece mencionado varias veces, por más de siete testigos, en el proceso que se adelanta por su caso.
Este proceso fue llevado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de allí surgió una sentencia que terminó fallada a favor de Jineth Bedoya. Fallo por medio del cual fue condenado el Estado colombiano.
Pero no es solo mi caso. Jineth Bedoya Lima hace parte de los centenares de víctimas que la estructura criminal, que yo investigaba, dejó con su accionar en todo el país.
Jineth Bedoya Lima al general Leonardo Gallego
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La declaración de la periodista
En Minuto60 reproducimos integralmente la declaración de la reportera colombiana:
"25 años, 8 meses y 9 días. Eso es lo que llevo esperando para recibir algo de justicia. La primera década, tras mi secuestro, me imaginé esa justicia materializándose en barrotes y celdas oscuras que pudieran compensar en algo mi largo sufrimiento. Pero el sistema corrupto que cambió mi vida la mañana del 25 de mayo del año 2000 protegió una y otra vez a mis victimarios.
Aun así, nunca perdí la esperanza y volqué toda mi fuerza en reivindicarme a mí misma, cuando yo era la que menos tenía que demostrar algo, porque de lo que estoy segura es de que así como me quitaron todo, también lo he dado todo para que este país entienda que la violencia sexual es real, y que ha sido un crimen que los hombres armados naturalizaron para exculpar su inhumano machismo.
Así como me quitaron todo, también lo he dado todo para que este país entienda que la violencia sexual es real, y que ha sido un crimen que los hombres armados naturalizaron para exculpar su inhumano machismo.
Yo decidí no odiar, porque lo que se hace desde el resentimiento o la rabia termina por convertirnos en seres peores que quienes nos han agredido. Elegí abrazarme al periodismo, el que quisieron silenciar hace 25 años, 8 meses y 9 días.
Y quiero recordarles a quienes dieron la orden de aniquilarme que la agresión no fue solo un ensañamiento con una frágil mujer. Fue una decisión consciente y meditada contra la prensa colombiana. Fue una vulneración a la libertad de expresión. Una abierta represión contra la libertad de prensa de la redacción del diario El Espectador en su momento y luego a la redacción del periódico EL TIEMPO, porque nos obligaron a ejercer el periodismo bajo el miedo. Quisieron someternos, pero nunca claudicamos.
La misma barbarie de estos largos años me dejó algo claro: mi justicia nunca será la cárcel para mis victimarios. Mi justicia es mi verdad y mi testimonio. Mi trabajo decidido y comprometido con la memoria de Colombia. Con el honor de las otras víctimas que no tuvieron mi suerte de sobrevivir. Ya no tengo nada más que perder. Me lo quitaron absolutamente todo, menos la dignidad.
General Gallego, decido no perdonarlo ni a usted ni a los otros hombres que me hicieron daño. Decido perdonarme a mí.
Por eso, señor Leonardo Gallego, aunque suene paradójico e incongruente, le quiero agradecer algo porque, sin la monstruosa atrocidad que me cubrió, hubiera sido imposible abrir la puerta para que la sociedad tuviera la dimensión destructora de una violación; para que miles de mujeres se atrevieran a levantar la voz con valentía; para que mi dolor se convirtiera en algo tan trascendental que lograra resucitarme. Por eso, General Gallego, decido no perdonarlo ni a usted ni a los otros hombres que me hicieron daño. Decido perdonarme a mí. Por haberme permitido entregarles mi paz a unos criminales durante 25 años, 8 meses y 9 días.
Así que siendo consecuente con mis palabras y mis acciones, en ejercicio de mis derechos y del carácter voluntario de la participación de las víctimas ante la Jurisdicción Especial para la Paz, RENUNCIO de manera expresa e irrevocable a mi acreditación y reconocimiento como víctima dentro de los Macroscasos 8 y 11.
Que la historia lo juzgue. Yo seguiré trabajando por los derechos de las mujeres y las niñas de este país".
RENUNCIO de manera expresa e irrevocable a mi acreditación y reconocimiento como víctima dentro de los Macroscasos 8 y 11.
Jineth Bedoya Lima al general Leonardo Gallego
