Se oscureció el caso: el crudo nuevo relato de la masacre en grabación de Sin senos sí hay paraíso
La forma en que narró lo ocurrido es demencial. Además, el agresor sí tendría un prontuario de agresividad severo.

La investigación sobre el triple homicidio ocurrido durante el rodaje de la cuarta temporada de Sin senos sí hay paraíso en Bogotá empezó a reconstruir una secuencia mucho más grave de lo que inicialmente parecía: el ataque del pasado 18 de abril, que dejó muertos a Nicolás Francisco Perdomo Corrales, de 18 años; Henry Alberto Benavides Cárdenas, de 45; y al agresor Josué Cubillos García, de 24, habría estado precedido por advertencias concretas, episodios violentos previos y señales de riesgo que hoy forman parte central del expediente judicial.
Cubillos apareció en inmediaciones del Instituto Roosevelt, usado como punto logístico por la producción, y, de acuerdo con el relato de uno de sus vigilantes, atacó por sorpresa a uno de los trabajadores.
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Detalles de la masacre
“Como a las 14:45 sale un muchacho de la producción que estaba dentro del parqueadero. En ese momento había mucha gente adentro de una productora que estaba grabando y pidieron el parqueadero para set de vestuario. Uno de ellos sale a fumar y es cuando se acerca el señor que estaba rondando y, sin mediar palabra, con un cuchillo se le viene por detrás y le pasa el cuchillo por el cuello, como degollándolo”, reveló el vigilante a Semana, que además publicó el expediente judicial.
Las cámaras de seguridad, citadas en la investigación, ubican el inicio del ataque hacia las 2:53 p. m., cuando el agresor, identificado por gorra roja y chaqueta negra, lanzó la primera puñalada al cuello.
El expediente también detalla que, tras la primera agresión, Perdomo intentó huir mientras pedía ayuda, pero Cubillos lo persiguió lanzando más puñaladas. Henry Benavides terminó involucrado en medio del caos posterior. Videos y testimonios muestran que integrantes de la producción salieron a intervenir mientras el atacante continuaba armado.
“En la cámara número 20 se ilustra que, siendo las 14:53, la víctima, que viste una gorra de color azul, camiseta color amarillo y jean de color azul, es atacada por el agresor, el cual viste una gorra de color rojo, chaqueta negra, manga larga, agrediendo a la víctima en el cuello con un cuchillo”, retrata el expediente.
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Expediente de agresividad
En esa reacción, dos trabajadores, identificados en reportes como Jorge Alexander Correa y Nelson Alfonso Sanabria, persiguieron y redujeron a Cubillos; uno de ellos lo hirió con el mismo cuchillo y otro lo golpeó con una varilla. El agresor murió después de recibir múltiples heridas, mientras ambos hombres quedaron vinculados a una investigación por homicidio doloso, aunque su defensa sostiene legítima defensa.
“El muchacho herido se gira y le empieza a gritar al tipo que por qué lo agredía, que no apuñalara, y se ve que se va a correr hacia la parte de arriba. El agresor lo persigue y le daba más puñaladas por la espalda. No sé si se las pegaba, pero se veía que le lanzaba”, añadió el guardia de seguridad.
Uno de los hallazgos más sensibles del caso está en lo ocurrido apenas un día antes. SEMANA reveló que Cubillos ya había protagonizado un episodio de alta peligrosidad el 17 de abril en el mismo Instituto Roosevelt.
Según el reporte de seguridad, ingresó exigiendo atención médica y portando una navaja. Cuando fue retirado del edificio, habría intimidado a un vigilante sujetándolo por el cuello. El testimonio citado señala: “Al salir del edificio, este ciudadano agarra a un vigilante de la parte de atrás del cuello (...) y lo intimida con la navaja”.
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Fue reducido entonces sin mayores consecuencias, pero ese antecedente ahora es revisado como una alerta previa de violencia extrema. A eso se suman testimonios de vecinos y autoridades sobre antecedentes psiquiátricos, consumo problemático de drogas, cuadros psicóticos y amenazas anteriores en otros sectores de Bogotá, incluido Muzú, donde residentes ya habían denunciado conductas agresivas y delirios relacionados con supuesta brujería.
