¿Bogotá se convertirá en un ‘paraíso fiscal’ con la reforma tributaria? La ciudad se divide
La reforma tributaria de Bogotá generó elogios y críticas por los incentivos para atraer inversión y transformar a Bogotá.

La reforma tributaria de Bogotá fue aprobada por el Concejo y dejó una discusión que seguirá durante los próximos años: cuánto está dispuesta la ciudad a conceder en beneficios tributarios para atraer nuevas inversiones y qué recibirá a cambio. El Acuerdo 724 de 2026, presentado por la Administración de Carlos Fernando Galán como una apuesta para convertir a Bogotá en una ciudad más competitiva e inteligente, incluye alivios para contribuyentes, cambios en el ICA, nuevas fuentes de recursos para el alumbrado público e incentivos para proyectos de inversión y generación de empleo.
Dentro de ese paquete, uno de los capítulos que más controversia generó fue el relacionado con los Distritos Aeroportuarios de Fontibón y Engativá. La reforma contempla incentivos en ICA, impuesto predial y delineación urbana para proyectos ubicados en estas zonas que cumplan las condiciones previstas y contribuyan a la generación de empleo. La Administración sostiene que la estrategia busca aprovechar la cercanía con el aeropuerto El Dorado para atraer empresas y consolidar actividades industriales, comerciales y logísticas.
Fue precisamente sobre este punto que el concejal José Cuesta, consultado por Minutro60, lanzó una de las críticas más fuertes durante el debate. El cabildante habló de un “paraíso fiscal para las multinacionales” y cuestionó que Bogotá entregue beneficios tributarios durante años a grandes capitales que lleguen a estos territorios, mientras, según su posición, los habitantes que históricamente han construido sus barrios podrían terminar enfrentando los efectos de la renovación urbana y el aumento del valor del suelo.
¿Por qué se habla de un 'paraíso fiscal' en Bogotá?
La expresión utilizada por Cuesta está relacionada con la estructura de incentivos que la reforma creó para atraer inversión. El proyecto contempla que nuevos contribuyentes que realicen inversiones de al menos $ 4.600 millones en activos fijos, dentro de determinadas actividades estratégicas, puedan acceder a una exención progresiva del ICA durante diez años. Para los proyectos ubicados específicamente en el Distrito Aeroportuario de Fontibón y Engativá también se contemplan incentivos en ICA, predial y delineación urbana, condicionados al cumplimiento de los requisitos establecidos.
Cuesta considera que ese tratamiento puede terminar favoreciendo de manera especial a grandes capitales nacionales y extranjeros. En una de sus intervenciones sobre la reforma aseguró que el proyecto ofrece a las multinacionales un escenario de beneficios tributarios por una década, mientras los moradores históricos de Fontibón y Engativá podrían enfrentar un proceso de transformación urbana que, en su opinión, amenaza su permanencia en el territorio.

“No puedo estar de acuerdo con un proyecto de reforma tributaria como es el de Galán, que le ofrece el paraíso fiscal a las empresas multinacionales para que durante 10 años tengan todo tipo de beneficios y amnistías tributarias y un infierno de expulsión a los moradores históricos de los distritos aeroportuarios, tanto de Engativá como de Fontibón”, afirmó Cuesta.
El concejal también ha cuestionado que mientras algunas actividades económicas pueden enfrentar mayores cargas tributarias, las nuevas inversiones de gran tamaño reciban incentivos durante un período prolongado. En otra intervención resumió su posición al señalar que no se puede dar un tratamiento desfavorable a los pequeños mientras se ofrece, según él, un esquema preferencial a los grandes capitales.
Los retornos son muy grandes, $ 1 por $ 1.000 , y encima de eso les damos de ñapa que no paguen durante 10 años.
José Cuesta, concejal de Bogotá
¿Qué dice el Distrito sobre la reforma tributaria?
La apuesta del Distrito parte de una realidad económica y es que estar cerca de El Dorado tiene un valor estratégico para empresas relacionadas con transporte de mercancías, almacenamiento, logística, comercio e industria. La Administración busca aprovechar esa ubicación para consolidar un Distrito Aeroportuario que atraiga nuevas inversiones y genere actividad económica alrededor del aeropuerto.
La meta anunciada por el Distrito es ambiciosa. El proyecto busca movilizar $ 78,3 billones en nuevas inversiones privadas y generar 215.000 empleos durante los próximos diez años. Esos resultados son la principal justificación de la Administración para entregar incentivos tributarios a nuevas inversiones.
Minuto60 consultó a la Secretaría de Hacienda de Bogotá sobre las afirmaciones del concejal Cuesta sobre el 'paraíso fiscal' en el que se convertiría Bogotá y expresaron que "las ciudades o países calificados como paraísos fiscales se asocian con jurisdicciones caracterizadas por una baja o nula tributación, la falta de un sistema para el intercambio de información y la falta de transparencia en las operaciones económicas realizadas en estos territorios".
"Lo anterior no debe confundirse con los incentivos fiscales adoptados en el Acuerdo 724 de 2026, que buscan atraer inversión y generar empleo en beneficio de Bogotá. Adicionalmente, la Secretaría de Hacienda cuenta con estrictos protocolos para verificar las operaciones económicas realizadas por las personas que accedan a estos beneficios tributarios y adelantar los procesos de fiscalización a que haya lugar", concluyeron.
El #AcuerdoPorUnaCiudadInteligente trae menores cargas tributarias para diferentes sectores que generan empleo y mueven la economía de Bogotá. pic.twitter.com/aHoKJmz9gs
— Hacienda Bogotá (@HaciendaBogota) September 29, 2026
¿Qué pasará con los habitantes de Fontibón y Engativá?
Aquí aparece el segundo componente de la crítica de Cuesta. Para el concejal, la discusión tributaria está directamente relacionada con el valor del suelo y con la transformación inmobiliaria que puede producirse en los sectores vinculados al Distrito Aeroportuario.
Su preocupación es que una zona que reciba nuevas inversiones, infraestructura y proyectos empresariales pueda experimentar un aumento en el precio del suelo que termine presionando a quienes viven allí. Cuesta ha insistido en que los moradores históricos deben participar de los beneficios que produzca la transformación y no quedar relegados frente a los nuevos proyectos.
En el debate también ha planteado que muchas familias de estas localidades han construido sus viviendas progresivamente y que algunos inmuebles se han convertido en una fuente de ingresos mediante el arriendo de pisos adicionales. Por eso considera que cualquier proceso de renovación debe tener en cuenta el valor económico y social que esas propiedades representan para sus dueños.
El punto adquiere importancia porque el mismo proyecto de ciudad inteligente contempla incentivos para procesos de renovación urbana y vivienda. La Administración proyecta 94.500 nuevas viviendas y 30.000 opciones de arriendo dentro de las estrategias asociadas a la transformación urbana.
Cuesta interpreta ese proceso como un riesgo para los moradores históricos. La Administración, en cambio, lo presenta como parte de una estrategia para aumentar la oferta de vivienda, impulsar la renovación y aprovechar mejor sectores estratégicos de Bogotá.

Distrito Aeroportuario de Bogotá.
¿Qué dicen otros concejales sobre la reforma tributaria de Bogotá?
La discusión en el Concejo no estuvo concentrada únicamente en los incentivos para grandes inversiones. El concejal Juan Manuel Díaz destacó que la reforma fue construida bajo el principio de progresividad y resaltó varios cambios incorporados durante el trámite.
Díaz destacó especialmente la reducción de las tarifas del ICA para bares y restaurantes, que quedaron en 11 por mil y 12 por mil, respectivamente. También señaló el beneficio para propietarios de inmuebles arrendados al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, con una extensión de hasta seis años del beneficio en el impuesto predial bajo las condiciones establecidas en el acuerdo.
Otro de los puntos que resaltó fue el fortalecimiento del cuerpo de Bomberos mediante la sobretasa bomberil para contribuyentes con ingresos desde determinado nivel. Su argumento es que ese mayor recaudo permitirá contar con una institución con mejores capacidades para atender emergencias y salvar vidas.
Díaz también defendió el componente de alumbrado público inteligente, que permitirá utilizar postes y luminarias como parte de una infraestructura tecnológica más amplia. La Administración plantea incorporar telegestión, tecnología LED y una red que pueda servir para aplicaciones relacionadas con seguridad, movilidad y atención de emergencias.
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El concejal liberal Samir Abisambra también destacó este componente y aseguró que el proyecto terminó incluyendo un paquete de alivios y exenciones que puede contribuir a la reactivación económica.
“Trae un gran paquete de alivios tributarios, de exenciones para la ciudadanía, lo cual va a ayudar a reactivar todo el sector del comercio”, afirmó Abisambra.
El concejal recordó, además, su iniciativa para mejorar la iluminación de los bajopuentes de Bogotá y señaló que el nuevo sistema de alumbrado permitirá avanzar en esa dirección con mayor tecnología.
La Administración también destaca que la reforma incluye alivios para más de dos millones de contribuyentes, la eliminación de dos impuestos desde 2027 y cambios en las tarifas del ICA para diferentes actividades económicas. El Distrito calcula que el acuerdo permitirá generar alrededor de $ 1,08 billones adicionales al año para inversiones de Bogotá.

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