Therian: ¿qué hay detrás de la psicología de aquellos que se identifican como animales?
Los therian podrían no ser una moda, sino una nueva forma de identidad. ¿Hasta qué punto es sano?

Desde hace algunas semanas en redes sociales empezaron a tomar fuerza los therian, personas que afirman sentirse identificadas de forma psicológica o espiritual con un animal.
En plataformas como TikTok, Instagram y Facebook es común encontrar por estos días videos de jóvenes que usan máscaras y disfraces para asemejar su apariencia a la de estos seres vivos.
Incluso, es habitual que en estas imágenes muchos de ellos caminen en cuatro patas o hagan los sonidos característicos de los animales, como, por ejemplo, maullidos o ladridos.
Las opiniones están divididas frente a la tendencia, que ha desatado críticas y controversia.
Historia de los therian
Aunque los therian han cobrado fuerza en los últimos días debido a los videos difundidos en redes sociales, la teriantropía tiene registros que se remontan a miles de años atrás.
Pinturas rupestres en Indonesia, de más de 44.000 años, muestran figuras humanas con cabezas de ave, lo que da cuenta de esta práctica.
Sin ir más lejos, en la antigua Grecia tenían cierta fascinación por mitos y leyendas sobre criaturas mitad humano, mitad animal, como, por ejemplo, el minotauro o Medusa.

Los animales con los que con más frecuencia se identifican las personas suelen ser los perros,y felinos. Canva.
Therian en la modernidad
De acuerdo con el portal WolfVanZandt, la comunidad moderna de los therian se formó en 1992, con la fundación de un sitio web en el que se debatía sobre películas de hombres lobo.
Con el tiempo, el tema de debate cambió: las personas dejaron de opinar sobre la existencia de estos seres para identificarse con ellos.
Los animales con los que con más frecuencia se identifican las personas suelen ser los perros, seguidos de los felinos, los zorros y los lobos.
Diferencia con los furros y otherkin
Debido al foco que se les ha dado a los therian, términos como furros o furry y otherkin también tomaron relevancia.
Los furros son personas aficionadas a los personajes de animales antropomórficos, es decir, que tienen características humanas como hablar, caminar en dos patas o vestir ropas.

El ser humano siempre ha intentado identificarse con animales, dice un experto. Canva.
Este tipo de figuras adquirieron relevancia debido a diferentes series, películas y videojuegos. El término surgió en una convención de 1980 tras un debate sobre un personaje del cómic Albedo Anthropomorphics.
Dentro de esta subcultura hay diferentes tipos de variantes, como la fursona, el personaje alter ego creado por cada seguidor. Para lograr esta caracterización, se emplea un fursuit, que es el traje del animal antropomórfico.
¿Qué pasa con los otherkin?
En esta subcultura, las personas se identifican de forma parcial o total como no humanas. Estos sienten que su esencia no está relacionada con los seres humanos, sino con otras criaturas míticas como dragones, hadas o elfos. En algunos casos, aseguran ser reencarnaciones de otras entidades.
Therian: ¿trastorno o identidad?
El psicólogo clínico Leonardo Aja dialogó con Minuto60 sobre el concepto de los therian desde la psicología.
En primera instancia dejó en claro que, desde la antigüedad, incluso remontándose a la prehistoria, el ser humano siempre ha intentado identificarse con animales, tratando de adquirir sus poderes. Por lo que el concepto de los therian hoy en día no tiene nada de extraordinario.
“La humanidad siempre ha buscado identificarse con animales. Están, por ejemplo, las culturas tribales o los inicios de la civilización, cuando éramos una horda; estaban los tótems. ¿Cuál era la representación del Imperio romano? Un águila. Cuando uno piensa en Rusia, piensa en un oso. Muchos escudos nacionales tienen animales que en teoría los representan o con los cuales nos identificamos”, expresó.

Desde la perspectiva psicológica, los therian son un caso especial y de mucho cuidado. Canva.
Desde la perspectiva psicológica, los therian son un caso especial y de mucho cuidado, ya que depende de la persona y su comportamiento en sociedad.
“Puede ser simplemente una modita, un juego o algo que raya en lo ridículo, o puede ser algo muy serio y muy complicado. ¿Qué es lo que marca la diferencia? Si yo soy papá de un chico que dice ser un therian, pero si el pelado está adaptado e integrado al funcionamiento de la familia, si quiere brincar como un zorro, pues me tiene sin cuidado”, señaló.
La situación puede volverse complicada cuando se desdibuja la línea de la realidad. “Si en honor a decir que es un perro o un gato se está desligando de sus responsabilidades, ahí sí tenemos un problema serio”, agregó.
Para llevar a cabo un diagnóstico de la persona es necesario tener presentes tres principios claves en la psiquiatría: ¿Quién soy?, ¿dónde estoy? y ¿qué día es hoy? Si el individuo no es capaz de responder con claridad, podría evidenciarse una alteración en la orientación, ya sea personal, espacial o temporal, lo que constituye un signo de posible compromiso en su estado mental y requiere una valoración clínica más profunda para determinar su causa y alcance.
“Si alguien comienza a fallar en esas preguntas indica que está desconectado con la realidad, y puede haber muchos diagnósticos para la desconexión de la realidad: trastornos delirantes, psicosis, intoxicación por sustancias, demencias, en fin. Si este personaje se me autorreconoce como un perro, uno ya empieza a sospechar que el tipo está delirando, algo le pasa”, argumentó el psicólogo.
¿Invalidación a otras identidades?
Leonardo Aja explica que al estudiar identidades como la therian no existe el riesgo de desvalorizar o invalidar otras identidades reconocidas socialmente, como las de personas no binarias dentro de la comunidad LGBTIQ+, ya que, desde su perspectiva, se trata de experiencias de naturaleza distinta.
Según señala, mientras las orientaciones sexuales o identidades de género no responden a una elección voluntaria, la identificación therian se asume de manera diferente, por lo que no existiría un punto de comparación directo entre ambos fenómenos ni una competencia por el reconocimiento social.
“Que vayan a desvalorizar el reconocimiento social que se han dado estos colectivos a través de los therians, la verdad creo que no. Yo digo que ellos escogen hacer esa vaina; en cambio, yo no escojo sentirme a gusto o disgusto con mi cuerpo si soy transexual, o que me gusten los hombres o las mujeres si soy heterosexual u homosexual. Entonces no hay punto de comparación”, concluyó.
