Guía de la novena de aguinaldos 2025: todo lo que debe saber para este 24 de diciembre
El último día de la novena marca el cierre de una costumbre que une fe, familia y celebración antes de la llegada de la Nochebuena.

La novena de aguinaldos culmina este 24 de diciembre, una fecha cargada de significado para millones de creyentes que se preparan para la celebración del nacimiento del Niño Jesús. Este último día marca el cierre de un camino de oración, reflexión y encuentro familiar que acompaña a los hogares colombianos durante los días previos a la Navidad.
Con la llegada de la Nochebuena, la novena se convierte en antesala de uno de los momentos más esperados del calendario cristiano: la conmemoración del nacimiento de Jesús. En esta jornada final, las oraciones y los cantos adquieren un sentido especial, pues anuncian la esperanza, la alegría y la unión que caracterizan la celebración navideña.
Le puede interesar: ¿Por qué se dice 'Feliz Navidad'? El origen y significado de este saludo milenario

Familias se reúnen para rezar la novena de aguinaldos, una tradición que fortalece la fe y la unión en la antesala de la Navidad. Canva
¿Cómo se reza la novena de aguinaldos?
La novena de aguinaldos se celebra durante nueve jornadas, entre el 16 y el 24 de diciembre, y suele rezarse en familia o en comunidad. El rito sigue una estructura tradicional que inicia con la señal de la cruz, continúa con la oración para todos los días, la reflexión correspondiente a cada fecha, las oraciones dedicadas a la Virgen María y a San José, y los gozos que se entonan de forma cantada.
La jornada concluye con una oración final, villancicos y espacios de reflexión que refuerzan la fe y el sentido de unión familiar como preparación para la Navidad.
Guía para rezar la novena de aguinaldos 2025, día nueve (24 de diciembre)
Para este 24 de diciembre, se debe seguir este paso a paso para rezar la novena de aguinaldos:
Villancicos
La novena debe estar acompañada de varios villancicos que son interpretados por todos los asistentes.
Ambientación
La Conferencia Episcopal de Colombia sugiere disponer previamente de un lugar donde se va a realizar la novena y favorecer un clima comunitario y de confianza, preparar con anticipación un signo que ayude a la reflexión de cada día y brindar a los participantes una bienvenida afectuosa y cordial en la que perciban la cercanía y el ambiente de familia en el que se desarrollará la novena.
Oración para todos los días
Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tu hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.
En retorno de él, te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado, y te suplico por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido y con tal desprecio de todo lo terreno, que Jesús recién nacido, tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.
Finalizada la oración, debe rezar Gloria al Padre (x3): gloria al Padre, al Hijo y al espíritu santo.
Asistentes responden: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
“Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo varón primogénito será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor.
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
Lectura de la palabra de Dios (opcional)
“En aquella misma región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. De repente un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: "No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre".
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad». Y sucedió que, cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado".
Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su
corazón. Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.” Palabra del Señor.
Meditación
La Navidad invita a contemplar profundamente el misterio de la misericordia. Así lo hicieron los pastores cuando recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús. Sin dudarlo, se dijeron unos a otros: “Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado” (Lc 2,15-16). Fueron con prontitud y encontraron a María, a José y al Niño acostado en el pesebre.
En ese momento comprendieron que se había cumplido el tiempo de la salvación y que en ese niño se revelaba, de manera definitiva, el amor de Dios. La actitud de los pastores acogida, docilidad y apertura a la Buena Noticia los convirtió también en anunciadores del Evangelio.
Tal como lo recuerda el papa Francisco en El rostro de la misericordia, “hay momentos en los que estamos llamados de un modo especial a fijar nuestra mirada en la misericordia para convertirnos en signo eficaz del obrar del Padre” (MV 2). Siguiendo este llamado, estamos invitados, como los pastores, a correr al encuentro de Jesús: en su Palabra, en la Eucaristía y en el rostro de quienes sufren. Contemplar su presencia de manera profunda y amorosa fortalece la fe y renueva el compromiso cristiano.
Pero el encuentro con Cristo no puede quedarse en silencio. Así como los pastores anunciaron lo que habían visto y oído, hoy también es tiempo de comunicar el Evangelio de una manera nueva, alegre y contagiosa. Es la alegría que nace de saberse mirados por la misericordia de Dios y que impulsa a evangelizar y a alabar.
Colombia necesita hoy pastores del pesebre: hombres y mujeres comprometidos con las pequeñas comunidades y movimientos apostólicos, capaces de escuchar el anuncio de la salvación y de correr al encuentro de Dios para contemplarlo en la persona de Jesús. Un Dios que se hace niño, frágil y pequeño, en quien se manifiesta un amor que, siendo rico en misericordia, se hizo pobre para enriquecernos con su gracia. Que la celebración de la Navidad nos ayude a vivir y reflejar esa misericordia, siendo misericordiosos como el Padre del cielo.
descubrir el rostro misericordioso de Dios y ofrezcamos al Señor el incienso de nuestra oración por ellas.
Gozos
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro!
¡Oh Niño divino, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh, Adonaí potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos!,
Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre fuerte brazo.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Oh raíz sagrada de Jesé que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo!
¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!
¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Oh lumbre de oriente, Sol de eternos rayos, que, entre las tinieblas, ¡tu esplendor veamos! Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano.
Borra nuestras culpas, salva al desterrado y en forma de niño da al mísero, amparo.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño.
¡Niño que apacientas, con suave cayado, ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto, bienhechor rocío como riego santo!
Ven, hermoso Niño, ven, ¡Dios humanado! Luce, hermosa estrella, brota, flor del campo.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Ven, que ya María, previene sus brazos, do su Niño vean en tiempo cercano.
Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! Vida de mi vida, ¡mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Véanse mis ojos, de ti enamorados!
¡Bese ya tus plantas! Bese ya tus manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aún más que mis frases, te dice mi llanto.
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos; ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,
¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!
Oración a la Virgen María
Soberana María que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera para madre suya. Te suplico que tu misma prepares y dispongas de mi alma y de la de todos los que en este tiempo hagan esta novena, para el nacimiento de tu adorable Hijo.
¡Oh dulcísima madre! comunícame algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le agradaste tu para que nos hagas menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.
(Se reza tres veces el Ave María)
Oración a San José
¡Oh Santísimo José! Esposo de María y padre putativo de Jesús. Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza.
Te ruego por el amor que le tuviste al divino niño, me abraces en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. Amén.
(Se reza el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria al Padre)
Oración al Niño Dios
Acuérdate ¡Oh dulcísimo Niño Jesús! que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado".
Llenos de confianza en ti. ¡Oh Jesús, que eres la misma verdad! venimos a exponerte toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.
Concédenos, por los méritos infinitos de tu Encarnación y de tu infancia, la gracia, de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a ti ¡Oh Niño omnipotente! seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que, en virtud de tu divina promesa, acogerás y despacharás favorablemente nuestra súplica. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo (3 veces)
Compromiso
Los asistentes ya con la meditación se comprometen de forma individual a hacer algún cambio y dejan que el espíritu navideño actúe en ellos.
Villancicos
Para cerrar la novena, se puede acompañar nuevamente de otros villancicos que son interpretados por todos los asistentes.
