Estos fueron los atentados que marcaron la vida de Germán Vargas Lleras
El líder político se salvó de morir en más de una ocasión; fue víctima de atentados orquestados por las extintas guerrillas de las Farc.

Germán Vargas Lleras era considerado una de las figuras políticas más importantes de Colombia; con una historia que combinó legado, historia, experiencia y guerra, el exfuncionario protagonizó lo mejor y lo peor de la vida pública.
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El exvicepresidente estuvo al borde de la muerte en dos ocasiones por cuenta de atentados terroristas planeados por las Farc. El primero de estos fue una bomba que llegó a su oficina dentro de un libro; la detonación afectó tres dedos de su mano izquierda y dejó secuelas irreparables para él.
El segundo fue otro ataque con explosivos, pero en esta ocasión con un carro bomba que explotó al paso de la caravana de seguridad en la que se movilizaba el político por la carrera novena de Bogotá.
El libro bomba en su oficina
Transcurría el año 2002 cuando el funcionario se dirigía al Congreso de la República para cumplir con sus funciones de senador; en su despacho recibió un paquete, presuntamente enviado por su esposa; sin embargo, al manipular el objeto que parecía un libro cualquiera, una carga de explosivos C-4 detonó, causando la pérdida de tres dedos de su mano izquierda y quemando gran parte de su cuello y brazos.
“Cogí la agenda. Ya no me acuerdo de qué color era ni cómo venía empacada; solo sé que me causó curiosidad el hecho de que Luz María (su esposa) me enviara un regalo a la oficina. Y cuál sería mi sorpresa cuando la abro y ¡pum!, explota entre mis manos”, contó Vargas Lleras años después.
Tiempo después, investigaciones e incluso teorías personales concluyeron que en realidad el final de dicha tragedia pudo haber sido peor, pues al parecer de la carga de explosivos que contenía el libro, solo estalló la mitad, lo que terminó salvando la vida del político.
Carrobomba en Bogotá
El segundo y último atentado del que fue víctima el exsenador fue tan solo 3 años después de lo ocurrido en su despacho; en octubre de 2005, al salir de un programa de radio, Vargas Lleras fue objetivo de un atentado, pero esta vez con un carro bomba que explotó al paso de la caravana de seguridad en la que se movilizaba por la carrera novena de Bogotá.
En esta ocasión, el político no sufrió ninguna lesión, pues se encontraba lejos del epicentro de la explosión; sin embargo, nueve personas, incluyendo algunos de sus escoltas, resultaron heridas.
Con el miedo vigente y la realidad distorsionada por lo ocurrido, los demás miembros de su esquema de seguridad lograron llevarlo hasta la Escuela de Caballería, donde fue resguardado y recibió las visitas de altos funcionarios del Estado que, preocupados por su estado de salud, llegaron hasta el lugar.
“Uno de los escoltas se percató de que un carro nos estaba siguiendo y nos iba a rematar. Nos fuimos en los rines, echando chispas, sin llantas”, recordó él mismo en una entrevista.
Las investigaciones señalaron que las Farc eran responsables del ataque. Pero fue el propio Vargas Lleras puso en duda esa versión y planteó que agentes del Estado estarían detrás de todo.
Fue hasta mayo de 2024 que la Sala de Reconocimiento de Verdad de la JEP reconoció como víctima directa al exvicepresidente en la investigación de los crímenes no amnistiables cometidos por el grupo guerrillero.
Aun así, el político se convirtió en uno de los hombres más resguardados de Colombia, porque, aunque él decía que sus vidas parecían infinitas, fue en más de una ocasión que la muerte le respiró de cerca.
