Cuenta regresiva para la reunión Petro-Trump: quiénes integran la delegación colombiana
El encuentro en Washington se acerca mientras el Gobierno define nombres clave que acompañarán a Petro en una cita decisiva con Estados Unidos.

Este martes, todas las miradas estarán puestas en Washington. Cerca del mediodía, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá en el Despacho Oval a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en una reunión que podría marcar un punto de inflexión en una relación bilateral que atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años.
El encuentro llega tras una cadena de tensiones, desencuentros públicos y advertencias cruzadas que han puesto a prueba la histórica alianza entre ambos países. Las fuertes personalidades de ambos mandatarios y sus visiones opuestas en temas clave han elevado la expectativa sobre el tono que tomará la conversación y los efectos que pueda tener en el corto y mediano plazo.
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La Casa Blanca, escenario del encuentro entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump en Washington. AFP
¿Un nuevo comienzo o más confrontación?
La cita entre Petro y Trump se produce en medio de un clima diplomático sensible en la región, marcado por la situación en Venezuela y por recientes fricciones entre Bogotá y Washington. En las últimas semanas, ambos gobiernos protagonizaron cruces verbales que encendieron las alarmas sobre una posible escalada diplomática, incluyendo advertencias sobre eventuales represalias comerciales.
Hace 27 días, una llamada telefónica entre altos funcionarios permitió frenar un deterioro mayor en la relación, aunque no logró disipar del todo el ambiente de desconfianza. Desde entonces, la relación bilateral ha transitado por una frágil tregua, sostenida más por la necesidad estratégica que por una verdadera sintonía política.
Para el Gobierno colombiano, la reunión representa una oportunidad para recomponer el diálogo y devolver la relación a un terreno de cooperación. Sin embargo, también existe el riesgo de que una postura confrontacional reactive un escenario de choque que complique la agenda bilateral en asuntos clave.
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Las señales previas de Petro
En la antesala del viaje, el presidente Gustavo Petro volvió a elevar el tono de su discurso. Tras casi tres semanas de relativa moderación, hizo llamados públicos relacionados con la situación en Venezuela y trazó comparaciones entre distintos liderazgos internacionales, incluyendo referencias a Donald Trump y su visión sobre el petróleo.
“Esta es una reunión clave, fundamental, no solo en mi vida personal, sino en la vida de la humanidad”, afirmó el mandatario colombiano, subrayando el peso simbólico y político que le atribuye al encuentro. Sus declaraciones reavivaron las dudas sobre la estrategia que adoptará en la Casa Blanca, pese a los esfuerzos diplomáticos por garantizar un diálogo productivo.
Desde la Cancillería colombiana y el Departamento de Estado de Estados Unidos se ha insistido en que el objetivo central es lograr una reunión exitosa. Ambos gobiernos han coincidido en priorizar asuntos como la lucha contra el crimen organizado transnacional, la seguridad regional y las oportunidades comerciales.

El presidente Gustavo Petro viajará a Washington para una reunión clave con su homólogo estadounidense. Colprensa
Gestos para bajar la tensión
En paralelo, el Ejecutivo colombiano ha enviado señales orientadas a distender el ambiente. Entre ellas, la autorización para la extradición de Andrés Felipe Marín Silva, alias Pipe Tuluá, señalado como cabecilla de la estructura criminal conocida como ‘la Inmaculada’, así como la reanudación de los vuelos de connacionales deportados desde Estados Unidos.
En Washington, la embajada de Colombia, liderada por Daniel García-Peña, ha trabajado intensamente para preparar el terreno diplomático. Fuentes cercanas al proceso señalan que en estas gestiones también han participado actores externos con experiencia en relaciones bilaterales.
Uno de ellos es el excanciller Luis Gilberto Murillo, quien habría sido contactado por el presidente Petro para ayudar a generar un clima favorable, en una labor similar a la que adelantó durante la reciente crisis por los deportados. Murillo estuvo recientemente en Estados Unidos fortaleciendo canales de diálogo, especialmente con sectores de la Iglesia.
La agenda que llegará al Despacho Oval
En Bogotá, los ministerios con mayor peso en la relación bilateral han preparado informes sectoriales que servirán de base para la conversación en la Casa Blanca. Defensa, Minas y Energía y Comercio elaboraron diagnósticos destinados a respaldar la posición del Gobierno colombiano.
El Ministerio de Defensa presentará los resultados de su estrategia contra el narcotráfico, uno de los puntos más sensibles para Washington. Los informes incluyen indicadores operacionales de las Fuerzas Militares entre agosto de 2022 y enero de 2026, periodo en el que se reporta la incautación de más de dos millones de kilogramos de cocaína.
Hasta el cierre del fin de semana se definía la comitiva oficial que viajará a Washington. Además del presidente Petro, están confirmados la canciller Rosa Villavicencio y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, considerado una figura clave en la reunión. También podrían sumarse altos funcionarios de inteligencia y los ministros de Comercio, Minas y Energía e Interior.

Donald Trump recibirá al presidente Gustavo Petro en la Casa Blanca. AFP
¿Qué más dejará la visita?
El encuentro está programado para este martes 3 de febrero a las 11:00 a. m. El presidente Petro viajará a Estados Unidos en las horas previas y arribará a una base militar cercana a Washington, en medio de un fuerte fenómeno climático que ha obligado a reforzar la logística de la visita.
Tras la reunión en la Casa Blanca, el mandatario colombiano continuará con una agenda multilateral. El miércoles participará en una sesión en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), donde se prevé una recepción protocolaria.
Más allá de los gestos y las declaraciones, la reunión con Donald Trump será decisiva para definir si Colombia y Estados Unidos logran recomponer su relación o si, por el contrario, entran en una nueva fase de confrontación diplomática con efectos en la política regional y el comercio bilateral.
