Crónica | Elecciones presidenciales en Brasil, peleas de familia y conversaciones de bar
Las elecciones finales para la presidencia del gigante sudamernicano serán el 25 de octubre. La contienda enfrenta, de nuevo a la familia Bolsonaro.

*Por Diego Armando Cohecha, Belo Horizonte, Minas Gerais
“¿Y usted por quién va votar?”, me pregunta una mesera en un boteco de Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais en un día de septiembre. Es tiempo de de elecciones y las encuestas dan como favorito a Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro, en primera vuelta. ¿Y qué tienen que ver los botecos con las elecciones?
En Brasil, los botecos son un punto de encuentro tradicional para discutir lo divino y lo mundano. La vida nocturna acontece en esos lugares, donde la gente come fritos y bebe cerveza mientras delibera sobre el futuro político del país en mesas que ocupan la calle.
“Yo no voto aquí. Yo voto en mi país”, le respondo a la mesera. Mi acento llama la atención de un cliente de cabellos blancos que estaba escuchando nuestra conversación, y al enterarse de mi nacionalidad me pregunta: “¿Y en Colombia cómo están las cosas?”.
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Por la misma época, en el boteco de al lado, una mesa de seis personas conversa y se ríe desde temprano, horas después libra una fuerte discusión a raíz de un decreto firmado por Lula: la prohibición de las apuestas y juegos de azar por internet.
Las apuestas virtuales deportivas son un tema polémico en el país del fútbol; han generado un mercado millonario y problemas de adicción. Una mujer argumenta que la ludopatía arruina familias y todos concuerdan, pero un contradictor pregunta: “¿Y por qué hasta ahora?”. Acusa la medida de populista por ser tomada a nueve días de la elección. El malestar se apodera de la mesa. Alguien propone explícitamente no discutir sobre política. Una señora de unos sesenta años dice: "¿De qué más vamos a hablar? Es la realidad de este momento y no podemos fingir que no está pasando".
Acabó el mundial, Brasil no ganó y el clima de unidad es cosa del pasado. En estas elecciones se enfrentan dos proyectos radicalmente opuestos, ambos encabezados por los dos candidatos con mayor porcentaje de favorabilidad, pero también de rechazo en las encuestas. Para niguno es fácil ganar nuevos adeptos.
Luiz Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), está en su tercer mandato presidencial y sobre su popularidad pesa el escándalo de corrupción de Odebrecht de 2014 y los 17 años de desgaste que lleva su partido en la presidencia; y por el otro lado, su mayor contendor es el senador del Partido Liberal, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Recientemente, la imagen del senador fue afectada por su proximidad con Daniel Vorcaro, quien fue el cerebro del mayor escándalo de fraude financiero de Brasil.

Luis Inácio Lula da Silva en Belo Horizonte, Minas Gerais. Lola Solano.
El domingo 4 de octubre fue celebrada la primera vuelta. El escrutinio del 100 % de las mesas arrojó una sorpresa para el oficialismo y la oposición. El senador Flávio Bolsonario, ganó con 56.104.503 votos. Es decir, el 47 % frente al 45 % que obtuvo Lula. La diferencia fue de poco más de 2 millones doscientos mil votos. La última encuesta del instituto Datafolha, uno de los más prestigiosos en medición de opinión pública de Brasil, daba como ganador a Lula con 3 puntos porcentuales.
El tercer candidato, Augusto Cury, médico y escritor de libros de autoayuda, apenas obtuvo el 2,98 % de los votos. Como la diferencia que obtuvo el ganador no fue suficiente habrá segunda vuelta. La disputa del próximo 25 de octubre será una reedición de las elecciones del 2022, cuando se enfrentaron Lula y Bolsonaro padre. En esa ocasión, después de vencer en primera vuelta, Lula ganó de nuevo con un estrecho margen de dos millones de votos.
Dos años después de esas elecciones, Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por una tentativa de golpe de estado. La Policía Federal encontró evidencia de planes para asesinar a Lula y Alexandre de Moraes, ministro del Tribunal Supremo Federal, la máxima instancia judicial de Brasil.
A diferencia de las elecciones del 2022, este año la familia Bolsonaro llega con ventaja a la segunda vuelta. Su agenda conservadora cuenta con un amplio respaldo de influyentes sectores evangélicos y está alineada con los intereses del actual gobierno norteamericano. Del otro lado, la esperanza que generó Lula en la primera década de este siglo parece estar tocando techo. Muchos brasileros afirman que esperaban más cambios después de tantos años de gobiernos del PT.
Faltam 19 dias para ganharmos as eleições. Estamos prontos para entrar em campo e ganhar o tetra! Eu estou com energias renovadas e tenho certeza que vocês também! Vamos, juntos, ganhar essas eleições. ⭐️ https://t.co/sOhPontRQN
— Lula (@LulaOficial) October 6, 2026
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Como no quiero entrar en polémica intento huir de la conversación del boteco fingiendo que tengo que ir al baño, pero antes de pararme de la mesa le respondo al señor que me preguntó por la situación política de Colombia: "la verdad las cosas están muy parecidas aquí y allá. La extrema derecha está cogiendo mucha fuerza y las familias pelean por política en los grupos de WhatsApp”.
