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Caso Yulixa Toloza: las rutas y maniobras que habrían usado los señalados para evadir la justicia

La investigación por la muerte de Yulixa Toloza destapa una presunta red de fuga y ocultamiento tras una clínica estética sin permisos en Bogotá.

Autoridades avanzan en la investigación del caso Yulixa Toloza. - Crédito: Redes sociales
Oscar Repiso
Oscar RepisoPeriodista
24 MAY 2026 - 19:30Actualizado: 24 MAY 2026 - 19:53

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“Yuli”, como le llamaban de cariño, es la cara más reciente de un negocio lucrativo y letal: las clínicas estéticas de garaje y los falsos cirujanos, que prometen belleza y solo entregan la muerte. Su historia estremece al país, no solo por el peligro que representan estos centros clandestinos, sino por la fría crueldad con la que se apagó su vida.

Yulixa Consuelo Toloza Rivas tenía 52 años y una vida marcada por la dedicación a su trabajo en un salón de belleza ubicado en la localidad de Tunjuelito, en Bogotá. Creció junto a Alexis, Hendrik y Sahis como una hermana más, sin distinciones ni documentos que lo certificaran.

Con el tiempo llegaron los sobrinos, y Yuli se convirtió en la tía que llegaba con tiempo, con escucha y con presencia. Los que la conocieron dicen que amaba sin medida. Por eso, hoy su familia solo repite lo que le dijeron hasta el último día: “Gracias por tanto amor, Yuli”.

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El caso Yulixa Toloza sigue revelando nuevas pistas y capturas. Redes sociales

La noche del procedimiento

Su muerte no era esperada por nadie. La mañana del miércoles 13 de mayo salió de su casa, en el barrio Islandia de la localidad de Bosa, sin imaginar que nunca volvería. Eran las 7:25 a. m. Vestía una sudadera negra, tenis blancos y llevaba un morral oscuro colgado al hombro.

A esa hora, con aparente tranquilidad, abordó un vehículo solicitado por plataforma digital junto a su amiga, Amalia Pardo. El destino era la clínica estética llamada Beauty Láser, ubicada en el barrio Muzu. Llegaron a las 8:09.

Desde afuera, el lugar parecía una peluquería corriente. Tenía avisos de dos pisos, estaba en una zona comercial de la autopista sur y, según declaraciones recogidas por la Fiscalía, realizaba a diario no uno, sino varios procedimientos.

Adentro funcionaba un establecimiento sin permisos para realizar cirugías que, aun así, ofrecía lipólisis láser a precios muy por debajo del mercado: tres millones de pesos por un procedimiento que en clínicas certificadas podía costar entre 15 y 40 millones. Esa fue la oferta que llevó a Yuli hasta allí.

Las recibió la recepcionista Viviana Llorente, quien en entrevista posterior a las autoridades confirmó que en el lugar estaban cinco personas más: María Fernanda Delgado Hernández, representante legal del establecimiento; su pareja sentimental, Edinson José Torres Sarmiento; el ciudadano venezolano Eduardo David Ramos Carías, que se hacía pasar por cirujano; y un hombre de origen cubano conocido solo como "Leo", quien cumplía el rol de falso anestesiólogo.

La cirugía duró más de lo esperado. Al salir del procedimiento, Yulixa comenzó a deteriorarse: desorientación, palidez extrema, dificultad para respirar, signos que podrían sugerir un choque hipovolémico. Los responsables, conscientes de su estado, no llamaron una ambulancia. Esperaron a que Amalia Pardo saliera del lugar. Entonces bloquearon las puertas, apagaron los celulares y actuaron.

La ruta de escape

Las cámaras de seguridad del sector registraron el momento a las 7:24 de la noche. Eduardo David Ramos Carías y alias "Leo" cargaban y arrastraban el cuerpo inconsciente de Yulixa hacia un Chevrolet Sonic gris, placas UCQ-340. Detrás de ellos estaba María Fernanda Delgado. El vehículo había sido registrado a nombre de un conocido de Torres, George Michael Ramírez Cortazar, porque Edinson, al contar solo con el Permiso de Protección Temporal (PPT), no podía inscribir bienes en Colombia.

Con Yulixa en el asiento trasero, el carro arrancó en dirección al sur de Bogotá. A las 8:53 de la noche cruzó la estación de peaje de Mondoñedo, en sentido Soacha-La Mesa.

El vehículo continuó hacia la vía que comunica la capital con Girardot. Entre las 9:56 y las 11:07 de la noche, el Sonic fue registrado en la estación San Pedro, en sentido La Mesa-Anapoima. En algún punto de ese trayecto, antes de llegar al municipio de Apulo, arrojaron el cuerpo de Yulixa en una zona boscosa a orilla de la carretera. Luego dieron la vuelta.

De regreso a Bogotá, recogieron a los tres hijos menores de María Fernanda y Edinson. En la madrugada del jueves 14, el vehículo fue captado en peajes del norte de la ciudad. La ruta los llevó hacia Boyacá. A las 7:00 de la mañana cruzaban por Tunja, en dirección a Cúcuta.

Luego huyeron a Venezuela. Eduardo David Ramos Carías, el falso cirujano, no habría viajado por tierra según medios de comunicación, sino que habría tomado un avión hacia esa misma ciudad y luego cruzó la frontera. El paradero del anestesiólogo es desconocido.

Mientras eso sucedía, en Bogotá los amigos de Yulixa la buscaban desesperadamente. Familias y vecinos publicaron en redes sociales el retrato de ella con la palabra "Desaparecida". Las imágenes se multiplicaron. Cuatro amigas entregaron a las autoridades videos que mostraban el estado en que Yulixa se encontraba dentro del local, agonizando, y también compartieron posibles direcciones de residencia de los responsables.

El 14 de mayo, mientras los investigadores rastreaban el número de placa en el RUNT, los bomberos entraron al local y se encontraron con otra sorpresa: Cindy Carvajal Altamiranda, otra paciente que se encontraba recibiendo tratamiento esa noche, fue encerrada cuando los implicados huyeron. Fue trasladada a la Clínica Palermo, aunque solicitó salida voluntaria.

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El vehículo es una de las principales pruebas en la investigación por la muerte de Yulixa Toloza. Redes sociales

Capturas y justicia

Las autoridades se movieron rápidamente. El 16 de mayo, pasadas las 11 de la noche, el vehículo fue ubicado en Cúcuta: estaba guardado en el garaje de la vivienda de Yaneth Montagut Guerrero, con quien María Fernanda y Edinson Torres hacían negocios de calzado. María Fernanda le había dicho que venía a mudarse a Venezuela y que le guardara el carro "unos días".

Un día después, dos ciudadanos venezolanos llegaron a la casa de Montagut: Jesús Alberto Hernández Morales, tío de María Fernanda, y Kelvis Daniel Sequera Delgado, un taxista de Guanare contratado para transportarlos. Su misión era sacar el carro, meterlo en un parqueadero y venderlo "de urgencia". María Fernanda les había enviado instrucciones por WhatsApp: que usaran tapabocas y que miraran bien para todos lados. Tenían las llaves. Cuando Sequera oprimió el control remoto y el carro alumbró, llegó la SIJIN. Fueron detenidos en el acto.

En las horas siguientes, el CTI inspeccionó el vehículo: encontró una impresión dactilar, tres fragmentos capilares, una tarjeta SIM y documentos de pagos de peajes y váuchers de combustible. El 18 de mayo, un juez libró cinco órdenes de captura por desaparición forzada, omisión de socorro, secuestro simple, lesiones personales y encubrimiento por favorecimiento.

El 19 de mayo, el CTI de la Fiscalía halló el cuerpo de Yulixa. Y ese mismo día, las autoridades venezolanas cerraban el cerco en dos frentes simultáneos. En Maracay, estado Aragua, fue interceptado y detenido Eduardo David Ramos. Casi al mismo tiempo, María Fernanda Delgado Hernández y Edinson José Torres Sarmiento fueron capturados en la parroquia Quebrada de la Virgen, municipio de Guanare.

Inmediatamente, la Fiscalía colombiana pidió extraditarlos. Pero eso no pasaría. El artículo 69 de la Constitución de ese país señala que está prohibida la extradición de venezolanos y venezolanas.

"No hay extradición de nacionales venezolanos. En este sentido, lo que ocurre es que cuando un nacional venezolano comete un delito en otro país, como por ejemplo en Colombia, él es investigado y juzgado en Venezuela. }

Y lo que ocurre aquí es que Colombia, por supuesto, debe agotar la solicitud de extradición y demás, pero en segundo lugar debe activar los canales diplomáticos y consulares a fin de que Venezuela pueda contar con todos los elementos de prueba para adelantar el juicio contra estas personas que fueron capturadas", explicó a Colprensa el presidente del Colegio de Abogados Penalistas de Colombia, Francisco Bernate.

*Con información de Colprensa.

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