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La cuestionada multinacional que busca quedarse con un megaproyecto de la Alcaldía de Barranquilla

La empresa, señalada por incumplimientos en obras públicas, compite por una millonaria contratación en la capital del Atlántico.

Render de las obras del Tajamar de Barranquilla. - Crédito: Foto: Alcaldía de Barranquilla.
Andrea Maestre
Andrea MaestrePeriodista
14 OCT 2026 - 14:46Actualizado: 14 OCT 2026 - 15:03

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Mota-Engil, cuestionada por incumplimientos en obras públicas en el país, integra uno de los consorcios que buscan quedarse con un contrato de $ 380.650 millones para intervenir el tajamar occidental de Barranquilla.

La multinacional portuguesa y sus sociedades en Colombia han participado en la ejecución de obras públicas en la capital del Atlántico durante los últimos años. Sin embargo, algunos de sus antecedentes contractuales han estado rodeados de cuestionamientos por retrasos, suspensiones e incumplimientos, tanto en la ciudad como en otras regiones del país.

La compañía ha participado en proyectos de infraestructura educativa y vial, así como en contratos para la canalización de arroyos y la construcción de obras urbanas.

Ahora vuelve a figurar entre los proponentes de una de las contrataciones de mayor cuantía que adelanta la Alcaldía de Barranquilla.

¿Qué se sabe del proceso de contratación?

El proceso, identificado con el número LP-015-2026, tiene un presupuesto estimado de $ 380.650 millones y contempla un plazo de ejecución de 18 meses.

Los documentos de la licitación identifican dos ofertas, una de ellas correspondiente al Consorcio Tajamar Occidental, integrado por dos sociedades vinculadas a Mota-Engil y una tercera empresa.

Según el registro contractual consultado, con fecha de corte del 14 de octubre de 2026, el proceso se encontraba en evaluación y tenía observaciones pendientes, sin que se hubiera formalizado la adjudicación.

La participación de la multinacional en la millonaria licitación vuelve a poner el foco en sus antecedentes en contratación pública, particularmente en los relacionados con obras que han registrado retrasos, modificaciones contractuales o incumplimientos.

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Imagen digital del Tajamar y Bocas de Ceniza. Foto: Alcaldía de Barranquilla.

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¿Quién es Mota-Engil y cómo llegó a los contratos de Barranquilla?

Mota-Engil es un grupo empresarial de origen portugués dedicado al desarrollo de proyectos de ingeniería, construcción e infraestructura.

En Colombia ha participado en procesos de contratación pública a través de distintas sociedades y consorcios.

Específicamente en Barranquilla, su presencia se remonta a contratos relacionados con la canalización de arroyos y otras obras de infraestructura urbana.

Entre los proyectos más recientes se encuentra la canalización del arroyo de la calle 85, contrato que fue adjudicado en octubre de 2024 por $ 117.000 millones.

La contratación quedó en manos del Consorcio Arroyo 85, integrado por Colombia ME S.A.S., con una participación del 89,99 %; Mota-Engil Colombia S.A.S., con el 10 %; y Mota-Engil Engenharia e Construção S.A., sucursal Colombia, con el 0,01 %.

El proyecto contemplaba obras subterráneas e hidráulicas para captar las corrientes de agua que históricamente han provocado emergencias en ese sector del norte de la ciudad.

Para entonces, Mota-Engil ya había sido vinculada a un proceso de responsabilidad fiscal relacionado con proyectos de infraestructura educativa que no se terminaron conforme a lo previsto.

Pese a esos antecedentes, la multinacional continuó participando en contratos de la Administración distrital.

Ese mismo año también figuró en el proyecto de construcción del Malecón del Suroriente, con un contrato cercano a los $ 92.000 millones.

¿Quiénes están detrás de la propuesta para el tajamar occidental?

Los documentos de la licitación LP-015-2026 identifican al Consorcio Tajamar Occidental como uno de los dos proponentes registrados en el proceso.

El consorcio está conformado por tres sociedades: Mota-Engil Latam Col S.A.S., con una participación del 70 %; AGM Desarrollos S.A.S., con el 20 %; y Mota-Engil Colombia S.A.S., con el 10 %.

De esta manera, las dos sociedades vinculadas a Mota-Engil reúnen el 80 % de la participación, mientras que AGM Desarrollos tiene el 20 % restante.

El representante principal del proponente es Pedro Jorge Da Costa Ferreira Teixeira, quien suscribió el documento de conformación del consorcio el 30 de septiembre de 2026. Como representante suplente aparece Nuno Vítor de Sousa Fialho.

En el documento, los integrantes establecieron que responderán solidariamente por el cumplimiento de las obligaciones y por las sanciones que puedan derivarse de la ejecución del contrato, en caso de resultar adjudicatarios.

La propuesta contempla la ejecución de obras civiles marítimas y fluviales, así como intervenciones en estructuras hidráulicas marítimas o fluviales del tajamar occidental de Barranquilla.

Según el cronograma contractual, la adjudicación está prevista para el 22 de octubre de 2026, mientras que la firma del contrato se contempla para el 26 de octubre.

Las obras de Mota-Engil en Barranquilla bajo la lupa

Uno de los antecedentes de la multinacional en la ciudad está relacionado con los contratos de canalización de arroyos adjudicados durante administraciones anteriores.

Entre ellos se encuentran las obras de canalización del arroyo de la carrera 65, en las que participaron Mota-Engil Colombia S.A.S., Mota-Engil Engenharia e Construção S.A. y Cosortium Infraestructura S.A.S.

La intervención fue adjudicada por un valor superior a los $ 87.000 millones. Sin embargo, las condiciones contractuales y financieras reportadas en ese momento situaban el valor total de los pagos proyectados por encima de los $ 227.863 millones, con un horizonte de pago hasta diciembre de 2031.

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El contrato registró suspensiones, prórrogas, modificaciones y contratos adicionales.

Entre estos movimientos se encontraban dos contratos adicionales y tres otrosí modificatorios, además de una suma cercana a los $ 17.000 millones asociada a modificaciones económicas.

La obra no concluyó dentro del plazo inicialmente previsto y formó parte de las intervenciones destinadas a reducir las emergencias ocasionadas por las corrientes de agua en distintos sectores de Barranquilla.

Los colegios que quedaron sin terminar en distintas regiones del país

Los cuestionamientos a Mota-Engil no se limitan a sus contratos de infraestructura urbana en Barranquilla. La compañía también estuvo a cargo de proyectos educativos en distintas regiones del país que registraron retrasos e incumplimientos.

En septiembre de 2019, el Ministerio de Educación Nacional informó que el Consorcio Mota-Engil tenía a su cargo 248 acuerdos de obra, correspondientes a proyectos de infraestructura educativa distribuidos en 18 departamentos.

De acuerdo con la información publicada por la entidad, los proyectos hacían parte de tres contratos marco de obra y comprendían actividades de diseño y construcción.

Para ese momento, 118 proyectos se encontraban en etapa de diseños, 113 estaban en fase de obra y 17 habían sido terminados.

El Ministerio también señaló que los pagos al contratista se efectuaban de acuerdo con los hitos cumplidos y recibidos a satisfacción por la interventoría.

Por esa razón, sostuvo que no tenía pagos pendientes por hitos que no hubieran sido terminados y aceptados, en medio de la paralización de las obras.

Ante esta situación, el Fondo de Financiamiento de la Infraestructura Educativa (FFIE) adelantó actuaciones para terminar anticipadamente acuerdos de obra por incumplimientos y gestionar la reasignación de los proyectos pendientes.

En su rendición de cuentas de 2019-2020, el Ministerio reportó que el Consorcio Mota-Engil había tenido a su cargo 249 proyectos, de los cuales 19 habían sido entregados.

La entidad también informó sobre la terminación de acuerdos de obra y contratos marco para que otras empresas pudieran retomar las intervenciones pendientes.

Uno de los casos fue el de la Institución Educativa Normal Superior Sagrado Corazón, en Riosucio, Caldas.

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En diciembre de 2025, el Ministerio de Educación informó que el proyecto había comenzado en 2017 bajo la ejecución del Consorcio Mota-Engil, que alcanzó un avance del 38 %. Según la entidad, la estructura fue evaluada y posteriormente demolida por no cumplir las normas técnicas.

La obra tuvo que ser reconstruida después de años de retrasos y finalmente, fue entregada en diciembre de 2025, tras una inversión total reportada de $ 25.005 millones.

Otro caso se registró en San Andrés, en mayo de 2025, cuando el Ministerio de Educación informó sobre la entrega de la Institución Educativa Técnico Industrial.

Según la cartera, el proyecto había sido asignado inicialmente al Consorcio Mota-Engil en 2016, pero el contrato terminó anticipadamente en diciembre de 2019 por incumplimiento.

Posteriormente, la obra fue reasignada a otro consorcio, que culminó los trabajos.

El proceso de responsabilidad fiscal por los colegios

En mayo de 2024, Mota-Engil fue vinculada a un proceso de responsabilidad fiscal relacionado con los incumplimientos en la construcción de establecimientos educativos contratados en el marco del programa nacional de infraestructura educativa.

La actuación, confirmada por la Contraloría General de la República, estaba relacionada con un presunto detrimento superior a los $ 74.000 millones y también comprendía a exfuncionarios del Gobierno Nacional de la época.

Entre los hechos examinados figuraban los proyectos que no fueron terminados y las obras que quedaron abandonadas, según los antecedentes del proceso.

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Obras para la transitabilidad de la vía del Tajamar Occidental en Bocas de Ceniza. Foto: Alcaldía de Barranquilla.

¿Qué está en juego con el tajamar occidental?

La licitación del tajamar occidental busca contratar obras de construcción, reconstrucción, rehabilitación, mejoramiento, conservación y mantenimiento de estructuras civiles marítimas y fluviales en Barranquilla.

El presupuesto estimado es de $ 380.650 millones, recursos de crédito que el Distrito proyectó para financiar el proyecto, con un plazo de ejecución previsto de 18 meses.

En los documentos de la convocatoria aparecen dos propuestas registradas el 6 de octubre de 2026: la del Consorcio Tajamar Occidental, con domicilio en Bogotá, y la del Consorcio Tajamar Barranquilla.

Con este último, Mota-Engil busca quedarse, nuevamente, con otro megacontrato regional, a través de un consorcio en el que dos de sus sociedades reúnen el 80 % de la participación.

La adjudicación está prevista para el 22 de octubre de 2026, de acuerdo con el cronograma del proceso.

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