El día en que 'Totó, La Momposina' puso a bailar a García Márquez en Estocolmo por el Premio Nobel
El folclor colombiano tuvo en Sonia Bazanta Vides una representante excepcional en diciembre de 1982 cuando Gabo recibió el Premio Nobel en Suecia.

La muerte de 'Totó, La Momposina' no fue inesperada, pero sí repentina. Uno de sus hijos ha descrito que la gran representante del folclor colombiano sufrió un irresistible infarto al miocardio en México, el mismo país donde murió el ganador del Premio Nobel de Literartura colombiano Gabriel García Márquez.
El periodista y escritor Gonzalo Mallarino fue testigo de excepción de la magnífica figuración de 'Totó , La Momposina' en las frías tierras suecas ese diciembre de 1982. Este ardoroso instante en la vida de la cultura nacional quedó descrito por la pluma del propio Mallarino en el libro El día que Gabo ganó el Nobel.
¿Quién fue 'Totó, La Momposina'?
'Totó, La Momposina' fue, en esencia, poesía pura; brilló como cantante, bailarina y maestra, reconocida en el mundo por la divulgación de la música folclórica del Caribe colombiano.
Nació en Talaigua, Bolívar, una región que es conocida como la depresión momposina, de ahí el nombre artístico que siempre la identificó.
Sonia Bazanta Vides, nombre de pila de 'Totó', creció en una familia musical, papá y mamá fueron grandes promotores de la música del Caribe, lo que los llevó a conformar una agrupación en la cual 'Totó' dio sus primeros pasos artísticos.
Desde la década de 1970 'Totó, La Momposina' recorrió decenas de países donde interpretó bullerengues, cumbias, mapalés y porros.
¿Cómo comenzó la ruta a Estocolmo?
Durante el amanecer del 21 de octubre de 1982, que cayó un jueves, la Academia Sueca anunció que le había concedido al colombiano Gabriel García Márquez el Premio Nobel de Literatura. Para entonces, el magdalenense era, quizás, el escritor más famoso del mundo con su ya reconocido sello: el realismo mágico.
Cien Años de Soledad ya circulaba como "la novela más poética y reveladora que se hubiera escrito jamás sobre el Caribe y la América Latina", describe Gonzalo Mallarino.
Hasta ese 21 de octrubre de 1982 solo tres latinoamericanos habían sido consagrados con el máximo galardón que autor alguno pueda recibir en vida:
Gabriela Mistral, poeta chilena - 1945
Miguel Ángel Asturias, novelista guatemalteco - 1967
Pablo Neruda, poeta chileno - 1971
Solo tres en ochenta años de vida del aprestigiado galardón. Es decir, los suecos, y los europeos en forma más general, solo habían vuelto los ojos hacia nosotros en tres oportunidades en casi un siglo.
Gonzalo Mallarino en 'El día que Gabo ganó el Nobel'
Para la época, el escritor de Aracataca, Magdalena, era prácticamente un héroe popular. El anuncio del Nobel fue un momento feliz para Colombia.
En la memoria de Mallarino está que "en medio de tantas luchas y dificultades, cuando ya se alzaba en nuestro horizonte el horror del narcotráfico y su violencia angustiante, Colombia le daba al mundo el Nobel de literatura de ese año".
¿Quiénes prepararon el viaje cultural a Suecia?
La muy reconocida solemnidad de la cual había sido revestida la ceremonia del Premio Nobel estaba por ser inoculada de una especie de virus asociado a la alegría extrema. Una muestra musical de Colombia se cocinaba para llegar hirviendo a las frías tierras de la península escandinava.
Consuelo Araújo Noguera, Gloria Triana y Aura Lucía Mera fueron las autoras intelectuales de 'semejante despropósito', dirían los ortodoxos. Según cuenta Gonzalo Mallarino, ellas prepararon "un viaje desmesurado y delirante, propio de un capítulo de Cien Años de Soledad".
(Esto) cambió para siempre, por lo demás, y tal como lo dijeron los propios suecos, la historia de ese tipo de celebraciones en aquella fría capital europea. Y que le reveló al Viejo Continente el candor, la pasión y la fuerza de la gente de nuestra tierra.
Gonzalo Mallarino en 'El día que Gabo ganó el Nobel'
Mallarino dijo en su obra: "Ya se oye a lo lejos a 'Totó, La Momposina' cantando Aguacero’e mayo, ya se oye una cumbia triste y dulce de Leonor, 'La Negra Grande de Colombia'. Ya nos llaman..."
Aura Lucía Mera recordó para un documental puesto en YouTube que Gonzalo Mallarino, "desplomado en el hall del gran hotel" le decía a ella: "'Merita', estoy a dos arenques de la muerte". La cita se refiere a la gran presión que experimentaron por todo cuanto estaban viviendo en Estocolmo. Pero, afortunadamente, como lo anota Aura Lucía Mera: "¡Fue divino!"
Ellos arribaron a esas gélidas tierras con una ruidosa y variopinta delegación que puso a bailar hasta el más tieso de los fríos suecos e invitados acartonados de la gran gala. Y la participación de 'Totó' en la delegación que acompañó a Gabriel García Márquez a recibir el Premio Nobel de Literatura en 1982 se convirtió en todo un hito para su carrera.

'Totó, La Momposina' junto a Gabriel García Márquez en Estocolmo, Suecia. Colprensa.
Es de muchos conocido que García Márquez había manifestado durante una entrevista su profundo deseo de recibir el premio en medio de cumbias y vallenatos. Así fue como Colcultura organizó ese grupo para que se presentara en los actos protocolarios. 'Totó' era pieza de primera línea. "A pesar de los malos augurios de quienes consideraban bochornoso llevar una muestra folclórica a un evento tan protocolario, la presentación fue un éxito". (Canal Encuentro, 2012).
'La Momposina' se presentó con su grupo en el Museo Etnográfico de Estocolmo (Etnografiska museet) y en el Konserthuset (Sala de Conciertos de Estocolmo). Allá se le vio caminar con donaire y mucha colombianidad al lado de Leonor González Mina. Allá se le vio cantar y danzar como solo ella lo hacía. Allá se le vio, en los pasillos, atraer con su mágica realidad a Gabriel García Márquez para ponerlo a bailar y así celebrar la alegría infinita que los embargaba.
Pasado el evento, 'Totó' decidió quedarse una temporada en París, Francia. Se matriculó en La Sorbona para estudiar historia de la danza, coreografía y ritmo. Esa estancia en la capital francesa le sirvió para alcanzar reconocimiento internacional y un lugar destacado como representante de la música folclórica caribeña.
Entonces, queda el recuerdo vital de esta mujer que tantas alegrías les trajo a sus coterráneos, no solo con sus logros y éxitos musicales, sino con la manera de hacer música y de hablar, de decir las cosas con una melodía tácita.
En una entrevista con Teresa Navajas para Radio Gladys Palmera habló de longevidad y trascendencia: “Nosotros los artistas tenemos nuestros amores… Cuando uno hace una composición, entonces aparece el amor musical… Cuando las cosas se hacen de amor desaparecen con amor. Eso que dicen que por amor soy de ti y seré toda la vida”. Y hoy contamos que su vida termina, pero nos queda, como al final de toda historia, el amor.
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'Totó, La Momposina' baila con Gabriel García Márquez en Estocolmo, Suecia (1982). Colprensa.
