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El lado oculto del éxito mundial del K-pop: así entrenan a niños para convertirlos en ídolos globales

Los grupos musicales del K-pop no solo lanzan canciones, sino que desarrollan universos ficticios complejos. Esta es la industria del género coreano.

El lado oculto del éxito mundial del K-pop: así entrenan a niños para convertirlos en ídolos globales
En medio de la crisis financiera asiática de 1997, este género tuvo un importante impulso. - Crédito: AFP
Ma. Fernanda López
Ma. Fernanda López Periodista
21 ENE 2026 - 06:00Actualizado: 22 FEB 2026 - 02:56

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El K-pop, más que un simple género musical, se consolidó como una revolución cultural y un fenómeno global concebido estratégicamente como un producto de exportación de Corea del Sur. Lo que hoy ubica a agrupaciones surcoreanas en los primeros lugares de las listas musicales a nivel mundial responde a una visión que va mucho más allá del entretenimiento.

Este movimiento, que domina plataformas digitales y escenarios internacionales, tiene un trasfondo político, cultural y de marketing que se remonta a la década de los noventa, cuando el país asiático comenzó a impulsar su industria cultural como una herramienta de proyección global.

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¿Qué es el K-pop?

El K-pop (pop coreano) es un género musical de Corea del Sur que combina géneros occidentales como el rap, hip-hop, rock, techno y R&B con letras en coreano y frases clave en inglés para facilitar su consumo global.

imagen dadaEl K-pop tuvo un apoyo considerable del Estado. AFP

Autores de artículos académicos que han indagado el impacto de este movimiento en el mundo, como Juan Felipe Acosta, quien sostiene en su investigación titulada ¿Cómo el K-pop conquistó al mundo? que el K-pop se consolidó herramienta de "soft power" (poder blando) —la capacidad de un país para ejercer influencia sobre otros mediante la atracción cultural y la persuasión, más que por la coerción— para Corea del Sur.

Más allá de un género musical, el K-pop fue estructurado como un ecosistema de entretenimiento integral que combina música pegadiza, perfección visual, narrativas complejas y una agresiva estrategia industrial para exportar la cultura surcoreana al mundo.

Los grupos musicales que interpretan temas de este género no solo lanzan canciones, sino que desarrollan universos ficticios complejos, como el caso de Bangtan Universe (BU) de BTS, donde los miembros interpretan personajes con historias que se entrelazan a través de videos musicales, libros y videojuegos.

imagen dadaBangtan Universe (BU) de BTS. Redes sociales

Esto hace que la audiencia se involucre de forma activa con el contenido, ya que el mundo narrativo les permite investigar, conectar pistas y crear teorías para entender la historia completa, generando un compromiso profundo con los artistas.

¿Cómo nació el K-pop?

La historia de este movimiento se remonta a finales de los 80, específicamente a un evento: los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Este acontecimiento obligó a Corea del Sur a eliminar las restricciones de ese momento del flujo de turistas y visitantes internacionales, lo que permitió el ingreso al país de influencias extranjeras que terminaron por inspirar a los artistas locales a experimentar con la combinación de géneros como el rap, hip-hop, rock y techno.

Años más tarde, en 1996, se disolvió el trío musical Seo Taiji & Boys, considerado como el pionero del K-pop moderno que fusionó distintos géneros y construyó melodías con letras de crítica social.

imagen dadaTrío musical Seo Taiji & Boys, precursor del género K-pop. Redes sociales

En esa escena entró el productor discográfico surcoreano y fundador de S.M. Entertainment, Lee Soo-man, quien se inspiró en el pop estadounidense para sistematizar la creación de artistas, dándole a este naciente género la visión de un "commodity cultural" (mercancía cultural).

Soo-man desarrolló el K-pop como un sistema de manufactura de estrellas basado en tres aspectos clave:

  • Reclutamiento: audiciones masivas de posibles aspirantes a estrellas de K-pop.

  • Entrenamiento: años de preparación intensiva en canto, baile e idiomas.

  • Ensamblaje: creación de grupos con roles específicos (líder, rapero, visual).

Ese mismo año surgió H.O.T., el primer grupo musical resultado de esta fórmula industrial.

Un año más tarde, en medio de la crisis financiera asiática de 1997, este género tuvo un impulso gubernamental, lo que lo convirtió en una estrategia nacional. El entonces presidente Kim Dae-jung apostó por la exportación de la cultura popular como una vía para fortalecer la economía del país.

imagen dadaH.O.T., el primer grupo musical resultado de la estructura de Lee Soo-man. Redes sociales

Con ese objetivo, se impulsó la creación del Ministerio de Cultura, que incluyó un departamento dedicado exclusivamente al K-pop, y se asignó el 1 % del presupuesto nacional a la promoción cultural.

Esta inversión permitió inyectar recursos significativos a las agencias de entretenimiento, facilitando su expansión hacia mercados internacionales y posicionando la cultura surcoreana más allá de sus fronteras.

¿Qué hay detrás del éxito del K-pop?

Daniela Valentina Mendieta, autora de la investigación Narrativas Trasmediales en el Marketing Digital del K-pop: influencia en la Generación Z de Bogotá, y Juan Felipe Acosta —autor mencionado anteriormente— identificaron varios factores que han sido determinantes para que el K-pop conquistara el mundo. Inicialmente, la inversión estatal logró impulsar al género musical a tal punto que se multiplicó con el alcance del movimiento cultural.

Un estudio del Foro Económico Mundial sostiene que, por cada dólar invertido en K-pop, el país recibe cinco dólares de vuelta, beneficiando industrias colaterales como el turismo y la manufactura.

A diferencia de la música occidental, que suele depender de descubrimientos espontáneos, los grupos de K-pop son diseñados desde cero en salas de conferencias para satisfacer las preferencias del mercado.

Las agencias operan como fábricas de talentos. Son las encargadas de reclutar a niños de 10 a 12 años y los someten a entrenamientos de hasta 5 años en canto, baile, idiomas (inglés, japonés, mandarín) y conducta social para convertirlos en estrellas del K-pop. Sin embargo, los investigadores afirman que solo el 10 % logra debutar.

Los grupos creados desde cero se ensamblan con roles específicos (líder, visual, rapero) y normas estrictas para mantener una imagen pulida y comercializable. La narrativa que transmiten aborda temas profundos como la depresión, el suicidio o la presión juvenil, lo que permite a los fans sentirse identificados y comprendidos, potenciando la conexión emocional con la audiencia.

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Otras figuras que pertenecen a la industria concuerdan con los autores al indicar que el éxito del K-pop se basa en la estructura de marketing y la composición musical innovadora que hay detrás.

El éxito del K-pop no es accidental ni puramente musical; es el resultado de una ingeniería cultural muy bien ejecutada. Las agencias coreanas entendieron antes que muchos mercados que la música ya no se consume sola, sino como un ecosistema que mezcla sonido, estética, storytelling, redes sociales y comunidad. A eso se suma una producción musical extremadamente pulida, donde se mezcla pop occidental, hip hop, electrónica y R&B. Y, quizás lo más importante, el K-pop se diseñó pensando en el consumo global desde el inicio, no como un producto local que luego se exporta.

Jairo Avilán, DJ y productor musical

Para el experto, este género ha tenido una gran acogida en América Latina por ser “una región emocional, expresiva y muy conectada con la música como identidad, y el K-pop ofrece justo eso: intensidad emocional, pertenencia y espectáculo”.

Aunque en Colombia hay otros géneros musicales que tienen un auge considerable, el K-pop se ha filtrado entre uno de los favoritos de muchos, tanto así que su impacto “se ve con claridad en comunidades digitales, eventos temáticos, academias de baile y una audiencia muy activa en redes”, acotó Avilán.

La figura del prosumidor —persona que consume productos o servicios y participa activamente en su creación o mejora— ha sido clave para el éxito de este género. El productor musical ratifica que la conexión que los coreanos lograron con la audiencia permitió que el público no fuese pasivo, sino que, al contrario, “participe, replique coreografías, cree contenido y defienda el género como parte de su identidad. Desde la mirada de un DJ, eso es oro puro: una audiencia leal y altamente comprometida”.

Aunque la estructura de este movimiento ha sido concebida y aplicada desde el marketing, Avilán resalta que la musicalidad del género también ha aportado significativamente en su impacto.

Como productor, se nota el cuidado extremo en arreglos, capas, transiciones y drops. Como DJ, es un género que funciona muy bien en contextos específicos porque entiende el show, el momento y la experiencia, no solo la canción. K-pop no solo es música: es una estrategia cultural bien afinada que entiende cómo se mueve el mundo hoy.

Jairo Avilán, DJ y productor musical

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