Así ha cambiado la imagen pública de Iván Cepeda desde los años noventa
Cepeda centró buena parte de su actividad en la búsqueda de verdad, justicia y reparación tras crimen de su padre.

El pasado 31 de mayo, los colombianos acudieron a las urnas para elegir a los dos candidatos que disputarían la segunda vuelta presidencial. El resultado dejó un escenario polarizado: Iván Cepeda, del Pacto Histórico, y Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, avanzaron a la definición electoral que determinará quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años.
En la primera vuelta, De la Espriella obtuvo 10.316.370 votos, mientras que Cepeda alcanzó 9.703.921 respaldos. Ahora, ambos buscan consolidar las mayorías necesarias para convertirse en el próximo presidente de la República.
Sin embargo, la aspiración presidencial de Iván Cepeda no solo pone bajo la lupa sus propuestas de gobierno y su capacidad para atraer votantes. También revive una discusión sobre la evolución de su imagen pública y el papel que ha desempeñado en la vida política colombiana durante más de tres décadas.
Para sus seguidores, Cepeda es una de las figuras más representativas de la defensa de los derechos humanos y de las víctimas del conflicto armado. Sus críticos, en cambio, lo consideran un actor político estrechamente ligado a las disputas ideológicas que han marcado el país desde finales del siglo XX. Esa dualidad ha acompañado gran parte de su trayectoria pública.
La construcción de una figura política
Iván Cepeda nació en una familia profundamente vinculada a la política. Su padre, Manuel Cepeda Vargas, fue dirigente de izquierda y senador de la Unión Patriótica, mientras que su madre, Yira Castro, ejerció como concejal de Bogotá por la Unión Nacional de Oposición.
No obstante, fue un hecho trágico el que marcó el rumbo de su vida pública. El 9 de agosto de 1994, Manuel Cepeda fue asesinado, un crimen que se convirtió en uno de los casos más emblemáticos de violencia política en Colombia. A partir de entonces, Iván Cepeda centró buena parte de su actividad en la búsqueda de verdad, justicia y reparación.
Junto a su hermana María Cepeda, impulsó la Fundación Manuel Cepeda Vargas, dedicada a preservar la memoria de las víctimas de la violencia política. Años más tarde participó en la creación del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE), una de las organizaciones más influyentes en la defensa de los derechos de las víctimas.

Iván Cepeda junto a su padre Manuel Cepeda. Redes sociales.
Su salto a la política electoral llegó en 2009, cuando fue elegido representante a la Cámara por el Polo Democrático. Cinco años después alcanzó una curul en el Senado, escenario desde el cual consolidó su perfil como uno de los congresistas más visibles de la izquierda colombiana.
Además de su labor legislativa, Cepeda desempeñó un papel como facilitador en los diálogos de paz adelantados durante el gobierno de Juan Manuel Santos con las extintas Farc. Posteriormente, durante la administración de Gustavo Petro, también participó como facilitador en los acercamientos con el ELN, fortaleciendo una imagen asociada a los procesos de negociación y búsqueda de soluciones políticas al conflicto armado.
Iván Cepeda vs. Álvaro Uribe
Las diferencias entre el senador Iván Cepeda y el expresidente Álvaro Uribe empezaron a hacerse notorias en 2014, cuando el congresista decidió realizar un debate público al asegurar que tenía testigos, entre ellos Juan Guillermo Monsalve, que podían respaldar la versión según la cual el expresidente y su hermano, Santiago Uribe, estarían detrás de la creación del Bloque Metro de las AUC.
Por tal razón, Uribe denunció a Cepeda ante la Corte Suprema de Justicia por una supuesta manipulación de testigos.
En 2018, el alto tribunal sorprendió con un fallo: no encontró razones para culpar a Cepeda y, en su lugar, anunció una investigación contra el líder del Centro Democrático por los mismos hechos.
Para 2020, Uribe renunció a su curul en el Senado, perdiendo así su fuero constitucional, por lo que su proceso pasó de la Corte Suprema de Justicia a la Fiscalía General de la Nación.

Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico, que busca llegar a la Casa de Nariño.
La defensa del expresidente solicitó en dos ocasiones que el caso fuera precluido; sin embargo, dos juezas negaron la solicitud.
Ante el riesgo de que el proceso prescribiera, el caso fue priorizado y una jueza condenó al exmandatario en primera instancia. Sin embargo, el Tribunal Superior de Bogotá lo absolvió en segunda instancia al resolver una apelación. Actualmente, el caso se encuentra pendiente de una demanda de casación ante la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.
El caso podría resolverse hasta 2030. Mientras tanto, el exmandatario continuará en libertad. Se trata de un proceso sin precedentes en Colombia, pues es la primera vez que un expresidente comparece ante la justicia en calidad de acusado dentro de un juicio penal.
Para algunos sectores, la imagen de Cepeda se consolidó dentro del movimiento de izquierda, pues logró que la justicia desestimara las acusaciones en su contra y terminara investigando al expresidente. Para otros, en cambio, el proceso se convirtió en una muestra de la profunda polarización política que rodea a dos de las figuras más influyentes de la vida pública colombiana en las últimas décadas.
