Fusión de Tigo y Movistar en Colombia: ¿qué supervisará la CRC y qué cambia para los usuarios?
La integración entre las dos compañías, Tigo y Movistar, cambió el mercado de las telecomunicaciones en Colombia.

La fusión de Tigo y Movistar en Colombia abrió una nueva etapa para el mercado de las telecomunicaciones en Colombia, pues la integración empresarial entre dos de los principales operadores del país modificó el equilibrio del sector y dejó una preocupación que ahora tendrá seguimiento especial y que se basa en qué puede pasar con la competencia cuando el negocio queda concentrado en menos jugadores.
La Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) anunció la creación del Observatorio de Rivalidad Competitiva, una herramienta con la que buscará monitorear permanentemente el comportamiento de los operadores y detectar posibles señales que puedan afectar a los usuarios. La vigilancia estará enfocada en variables como precios, participación de mercado, calidad de los servicios y prácticas que puedan dificultar la competencia.
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¿Qué supervisará la CRC tras la fusión de Tigo y Movistar?
El nuevo observatorio funcionará como una herramienta de monitoreo sobre los mercados mayoristas y minoristas de telecomunicaciones. La intención es observar cómo evolucionan las condiciones competitivas después de la integración y establecer alertas cuando aparezcan comportamientos que requieran una revisión más profunda.
Entre las variables que estarán bajo seguimiento se encuentran los precios de los servicios, los ingresos promedio por usuario, las cuotas de mercado, los descuentos y las trayectorias tarifarias. La CRC utilizará información agregada y datos transaccionales por línea o acceso para identificar cambios que puedan resultar inusuales dentro del comportamiento normal del sector.
La vigilancia también buscará establecer si aparecen prácticas que reduzcan la presión competitiva. La preocupación no se limita a un eventual aumento de precios, sino a situaciones en las que los grandes operadores puedan tener incentivos para coordinar comportamientos, limitar el acceso a infraestructura o dificultar la operación de competidores más pequeños.
La entidad planteó un modelo de seguimiento dividido en dos fases. La primera estará enfocada en el monitoreo permanente del mercado mediante herramientas de análisis de datos, índices de precios y modelos económicos que permitan entender cómo están cambiando las decisiones de los consumidores.
La segunda fase solo se activará cuando aparezcan señales de alerta y si la CRC detecta desviaciones inusuales en los precios, riesgos de coordinación, estrechamiento de márgenes o posibles conductas exclusorias, podrá profundizar el análisis y solicitar información adicional a las compañías.
Un mercado con menos jugadores y mayor concentración
La principal razón detrás de este nuevo mecanismo está relacionada con la transformación que sufrió el mercado.
La integración entre Tigo y Movistar no es simplemente una operación corporativa. Su impacto alcanza directamente la estructura de un sector en el que unos pocos operadores concentran una parte importante de los usuarios, los ingresos y la infraestructura necesaria para prestar servicios de telefonía e internet.

Durante el análisis técnico realizado sobre la integración, la CRC estimó que la operación elevaría en 755 puntos el Índice Herfindahl-Hirschman, uno de los indicadores utilizados para medir los niveles de concentración de un mercado.
Este dato es relevante porque permite observar cuánto peso está acumulándose en un menor número de participantes. A mayor concentración, las autoridades suelen prestar especial atención a la capacidad que tienen los demás competidores para mantenerse en el mercado.
El panorama también está marcado por la posición de Comcel. De acuerdo con el diagnóstico de la Comisión, la compañía concentra el 53 % de los accesos y el 59 % de los valores facturados en los servicios móviles.
La empresa también mantiene una participación importante en infraestructura. Cuenta con 10.433 sitios 4G, equivalentes al 42,1 % del total, mientras que su presencia en nodos urbanos estratégicos de 5G supera el 57 % en ciudades como Bogotá y Medellín.
Con la integración de Tigo y Movistar, el mercado tendrá ahora un competidor de mayor tamaño frente al operador con la mayor participación. El reto para la regulación será observar si esa nueva estructura fortalece la competencia o, por el contrario, termina reduciendo el espacio disponible para otros jugadores.
¿Subirán los precios de los planes de celular e internet?
Esta es una de las principales preguntas que aparece después de la creación del Observatorio de Rivalidad Competitiva.
Por ahora, la CRC no está diciendo que la fusión de Tigo y Movistar vaya a provocar automáticamente un aumento en las tarifas. La creación del mecanismo responde precisamente a la necesidad de vigilar lo que ocurra a partir de ahora y detectar posibles cambios antes de que tengan un impacto mayor sobre los usuarios.
Dentro de los riesgos identificados durante el análisis de la integración aparece la posibilidad de incrementos de precios en determinados segmentos, especialmente en el mercado de internet fijo residencial.
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