Motocicletas en Colombia ya están en uno de cada tres hogares y se volvieron clave para trabajar
Más de 13 millones de personas dependen hoy de una motocicleta para trabajar, movilizarse o generar ingresos en Colombia.

Las motocicletas en Colombia dejaron de ser vistas únicamente como un vehículo de transporte y pasaron a convertirse en una herramienta de supervivencia económica para millones de familias.
Un nuevo análisis de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, basado en cifras de la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE 2025, muestra que el 32 % de los hogares del país tiene al menos una moto, una cifra que refleja cómo este vehículo ganó terreno en la vida diaria de los colombianos.
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El crecimiento ha sido acelerado durante los últimos años, pues mientras en 2010 apenas uno de cada seis hogares contaba con motocicleta, hoy la relación es de uno de cada tres hogares. Detrás de ese aumento hay una realidad marcada por los altos costos del transporte, las dificultades de movilidad en muchas ciudades y la necesidad de encontrar alternativas para trabajar, hacer domicilios o desplazarse largas distancias.
El 95,1 % de las motocicletas en Colombia pertenece a hogares de estratos 1, 2 y 3, lo que evidencia que este vehículo tiene un papel mucho más cercano a la economía popular que al lujo. El estrato 1 concentra el 41,1 % de las motos del país, seguido del estrato 2 con 35,7 % y del estrato 3 con 18,3 %.
¿Qué pasa con las motocicletas en Colombia?
La presencia de motocicletas en Colombia no solo se refleja en las calles, sino que también cambió la manera en la que millones de personas llegan a sus trabajos. Según el informe, la moto ya es el principal medio de transporte motorizado utilizado por los trabajadores colombianos.
El estudio señala que el 28,1 % de las personas usa motocicleta para ir a trabajar. Solo caminar aparece por encima, con 30,4 %, pero el dato deja ver cómo las motos se consolidaron como una alternativa más rápida y económica frente al transporte público o al carro particular, especialmente en municipios intermedios y zonas donde el servicio de transporte es limitado.
En muchas regiones, tener motocicleta significa poder aceptar un empleo lejos de casa, transportar productos agrícolas, hacer entregas o incluso acceder a servicios básicos. El impacto es todavía más evidente en las zonas rurales, donde más del 40 % de los hogares tiene moto.
Las regiones apartadas son las que más dependen de la motocicleta
El informe revela diferencias importantes entre regiones. Mientras en la región Andina el 27,6 % de los hogares tiene motocicleta, en la región Insular la cifra llega al 68 %. En la Orinoquía alcanza el 55 % y en la Amazonía el 53 %.
La explicación tiene mucho que ver con la falta de infraestructura y transporte formal en varias zonas del país. Para miles de campesinos y trabajadores rurales, la moto es prácticamente la única forma de conectarse con centros urbanos, vender productos o acceder a oportunidades laborales.
Iván Darío García, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, aseguró que la realidad colombiana es distinta a la de otros países donde la moto suele asociarse al entretenimiento o al lujo.
“La motocicleta en Colombia no es un lujo; es la columna vertebral de la economía. Los datos muestran que el 62 % de los hogares que poseen una motocicleta viven con menos de dos salarios mínimos. Para ellos, este vehículo representa la diferencia entre tener o no una fuente de ingresos digna”, afirmó el directivo.
Las cifras también muestran una relación directa entre motocicletas en Colombia y trabajo independiente. La mayor cantidad de motos se encuentra en hogares cuyo jefe es patrón o empleador, con 54 %. Le siguen trabajadores de finca o tierra propia con 48 % y jornaleros o peones con 47,2 %.
Eso explica por qué el crecimiento de las motos también ha estado ligado al auge de los domicilios, el comercio informal, el emprendimiento y las economías regionales. Para muchas personas, comprar una motocicleta termina siendo más viable que adquirir un carro o depender diariamente de un sistema de transporte costoso.
El crecimiento acelerado también abre preocupaciones relacionadas con la seguridad vial. El aumento de motocicletas en Colombia ha venido acompañado de mayores retos en educación vial, infraestructura y convivencia en las calles.
Desde la industria reconocen que el país necesita fortalecer las campañas de prevención y las políticas públicas enfocadas en seguridad para motociclistas, sin embargo, el debate volverá a aparecer durante la Feria de las 2 Ruedas 2026, que se realizará en Medellín entre el 21 y el 24 de mayo y espera reunir a más de 90.000 visitantes.
Durante ese evento también se impulsará la campaña “El Destino es Volver”, enfocada en promover comportamientos responsables en las vías y generar conciencia sobre los riesgos de accidentalidad.
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