Alimentos más caros y tasas de interés altas: el impacto económico que tendría El Niño
El fenómeno de El Niño podría convertirse en un nuevo choque para la economía colombiana, con efectos sobre el crecimiento y otras áreas.

El fenómeno de El Niño en Colombia dejó de ser solamente una preocupación climática para convertirse también en un riesgo económico. Un análisis presentado este 9 de septiembre de 2026 por José Ignacio López, presidente de ANIF, advierte que el país podría enfrentar presiones sobre el crecimiento económico y la inflación si se consolida el episodio climático que anticipan los modelos.
El documento Impactos macroeconómicos del fenómeno de El Niño, elaborado por ANIF, señala que los modelos utilizados para seguir el comportamiento del Pacífico anticipan un fenómeno de El Niño que podría ser el más fuerte de los últimos 30 años. Para que el fenómeno sea considerado como tal, el indicador ONI debe superar una anomalía de 0,5 grados Celsius en las aguas superficiales del Pacífico tropical.
La preocupación económica está relacionada con la forma en que una menor disponibilidad de agua, las temperaturas más altas y los cambios en las condiciones de producción terminan trasladándose a sectores fundamentales para la economía colombiana. De acuerdo con ANIF, los principales impactos se concentran en agricultura y energía, dos actividades que pueden resentir el comportamiento del clima.
¿Cuánto podría afectar El Niño al crecimiento económico de Colombia?
El historial analizado por ANIF muestra que el crecimiento de estos sectores tiende a ser menor durante los episodios de El Niño. Entre 2005 y 2023, la agricultura registró un crecimiento trimestral promedio de 2,87% en condiciones normales, frente a 2,31% durante períodos asociados al fenómeno. En energía, la diferencia también fue significativa: pasó de un crecimiento promedio de 3,07% en condiciones normales a 2,60% durante El Niño.
El dato cobra mayor relevancia porque la agricultura representa actualmente el 9,4% del PIB colombiano, según el documento de ANIF con información correspondiente al segundo trimestre de 2026. Esto significa que, a medida que este sector tiene un mayor peso dentro de la economía, un choque climático sobre su producción puede terminar teniendo una incidencia más importante sobre el crecimiento nacional.
El problema tampoco se limita al campo, pues una de las consecuencias de los períodos secos es la reducción de la generación hidroeléctrica. Colombia depende ampliamente de sus recursos hídricos para producir electricidad, por lo que una caída en los niveles de agua puede obligar al sistema a recurrir en mayor medida a fuentes térmicas. ANIF advierte precisamente que una menor generación hidráulica durante El Niño aumenta la dependencia de la generación térmica.
El agua y la energía, otro frente de presión
El panorama resulta especialmente relevante porque las reservas hídricas se encuentran ligeramente por encima de la mediana histórica, pero por debajo del nivel objetivo establecido por la CREG, según el análisis de ANIF. Esa situación podría aumentar la exposición del sistema energético ante un período prolongado de menores lluvias.
A esto se suma la concentración regional de la demanda ya que entre enero y agosto de 2026, la región Caribe representó el 21,7 % de la demanda real de energía del país. Para ANIF, una demanda elevada en esta zona aumenta la exposición frente a eventuales presiones sobre el sistema eléctrico.
¿Cómo se prepara la economía colombiana ante los desafíos que podría traer el Fenómeno del Niño?
— ANIF | Centro de Pensamiento Económico (@ANIFCO) September 9, 2026
Hoy, en el marco del Premio Nacional al Periodismo Económico, realizamos el Taller de Periodistas de ANIF y @grupoaval, un espacio de análisis y diálogo sobre las perspectivas… pic.twitter.com/BcyI0soGdG
Pero quizás uno de los efectos que más rápidamente pueden sentir los hogares está en los precios. El fenómeno climático puede afectar la producción de determinados cultivos, especialmente aquellos más sensibles a los períodos secos. Cuando cae la oferta de alimentos, los precios pueden aumentar y terminar presionando la inflación.
De hecho, ANIF calcula que cerca del 19 % de la canasta de consumo de los hogares estaría expuesta a los efectos de El Niño, tanto por el impacto sobre alimentos como por las presiones relacionadas con electricidad y gas.
¿El fenómeno de El Niño podría encarecer los alimentos?
Según el documento el análisis, durante el episodio más reciente analizado los precios de los alimentos aumentaron 9,9 % más que el nivel general de precios. En otros episodios históricos también se observaron diferencias importantes entre la inflación de alimentos y la inflación general.
Los productos perecederos aparecen entre los más vulnerables. Una temporada de sequía puede reducir la producción y generar dificultades en la oferta, especialmente en regiones del centro y norte del país que concentran una parte importante de la producción agrícola destinada al consumo interno.
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Esto puede terminar convirtiendo un fenómeno climático en un problema directamente relacionado con el poder adquisitivo de los hogares. Si los alimentos, la electricidad y otros bienes aumentan de precio al mismo tiempo, las familias necesitan destinar una mayor proporción de sus ingresos a cubrir gastos básicos.
Y el efecto puede llegar incluso a la política monetaria, pues un choque de oferta persistente que mantenga elevada la inflación podría dificultar la convergencia hacia la meta del Banco de la República y retrasar el proceso de reducción de las tasas de interés, según las proyecciones incluidas por ANIF.
El riesgo, además, no necesariamente sería de corta duración y el análisis señala que los episodios fuertes de El Niño tienen una duración promedio cercana a 18 meses, por lo que sus consecuencias económicas podrían extenderse durante varios trimestres.
El escenario plantea así un doble desafío para Colombia porque por un lado, mantener la capacidad de generación eléctrica ante menores niveles de agua y, por otro, evitar que una menor producción agrícola termine convirtiéndose en un nuevo impulso para la inflación.

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