Hoy menos colombianos ganan más de un salario mínimo: ¿es culpa del aumento decretado por Petro?
Un informe de ANIF reveló que en apenas un año cayó el porcentaje de trabajadores que gana más de un salario mínimo.

Mientras el salario mínimo en Colombia alcanzó un incremento histórico del 23% para 2026, un nuevo informe de ANIF encontró un cambio que pasa desapercibido, pero que podría marcar el rumbo del mercado laboral.
Hoy son menos los colombianos que ganan más de un salario mínimo y, al mismo tiempo, aumentó la proporción de quienes reciben exactamente un mínimo o incluso menos. Para el centro de estudios, este comportamiento coincide con un escenario de mayores costos laborales para las empresas y nuevamente pone en tela de juicio los efectos que pueden tener los fuertes incrementos salariales sobre el empleo formal.
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Las cifras muestran que entre enero y mayo de 2025 el 39,8 % de los asalariados ganaba más de un salario mínimo. Un año después, esa proporción cayó a 36,6 %.
En contraste, quienes reciben exactamente un salario mínimo pasaron de 33,1 % a 34,7 %, mientras que los trabajadores con ingresos inferiores al mínimo aumentaron de 27,1 % a 28,7 %.

El informe no concluye que el aumento del salario mínimo sea la única causa de este comportamiento. Lo que plantea es que el incremento salarial para 2026, junto con otros mayores costos laborales derivados de cambios regulatorios, habría incrementado la presión sobre las empresas y contribuido a una mayor concentración de trabajadores alrededor del salario mínimo.
¿El aumento del salario mínimo tuvo algo que ver?
Ese es precisamente el interrogante que plantea el análisis de ANIF. Según el centro de estudios, cuando el salario mínimo aumenta con mayor rapidez que la productividad, muchas empresas enfrentan un mayor costo para contratar y mantener trabajadores formales.
Como consecuencia, se reduce el margen para aumentar los salarios de quienes ya ganaban por encima del mínimo, fenómeno que los economistas conocen como compresión salarial.
En otras palabras, no significa necesariamente que los trabajadores hayan visto reducidos sus salarios. Lo que ocurre es que cada vez más personas quedan concentradas alrededor del salario mínimo porque el resto de la escala salarial crece a un ritmo menor.
Esa tendencia, sostiene ANIF, se refleja en la disminución del porcentaje de asalariados que hoy supera ese umbral.
Durante el último año también aumentaron otros costos asociados a la contratación formal, como la reducción de la jornada laboral, el incremento de los recargos nocturnos y las modificaciones introducidas por la reforma laboral.

Diana Vargas, abogada laboral consultada por Minuto60, explicó que "el punto más allá del aumento del salario mínimo, el punto es la informalidad y la discusión debería estar en si el hecho de aumentar el salario mínimo hará que se genere más empleo o al contrario. Hará que pensemos en nuevas formas de pensar el empleo hacia el futuro que van enfocadas hacia contratación por horas o si es por tareas y proyectos".
"Las pequeñas y medianas empresas fueron las más impactadas, se están ahogando y con esas personas que ganaban el salario mínimo integral, a ellos los perjudicó porque les terminaron el contrato o les bajaron el salario a uno ordinario".
El dólar también juega en contra de las empresas
ANIF advierte que la situación resulta especialmente difícil para las compañías exportadoras. Mientras aumentaron los costos laborales, el peso colombiano se ha apreciado 12,8% en lo corrido de 2026, reduciendo los ingresos en pesos que reciben las empresas por sus ventas al exterior.
El informe señala que esa combinación limita la capacidad financiera de varios sectores y reduce el margen para absorber nuevos incrementos de costos sin afectar la estabilidad de sus nóminas.
El análisis identifica actividades donde una alta proporción de trabajadores gana el salario mínimo y que, al mismo tiempo, enfrentan una elevada exposición a la caída del dólar.
Entre ellas aparecen empresas de contabilidad, informática, metales básicos y varias industrias manufactureras, que podrían tener mayores dificultades para enfrentar ambos fenómenos de manera simultánea.
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