El tiempo pasa para todos, menos para Dayro. El 16 de septiembre cumplió 40 años, y un día después lo celebró como mejor sabe: gritando goles. En Quito, con la camiseta blanca del Once Caldas pegada al cuerpo, el delantero tolimense marcó un doblete contra Independiente del Valle en la Copa Sudamericana. Lo hizo con la misma naturalidad con la que ha celebrado desde 2002: con un gesto desafiante, sonrisa irreverente y el cuerpo tatuado convertido en lienzo de su historia.Dayro es el máximo goleador colombiano de todos los tiempos, con 372 tantos oficiales (250 de ellos en la Liga Colombiana). Nadie en el país ha marcado más que él. Ninguno. Ni Falcao, ni Aristizábal, ni Iguarán. Solo Dayro. Y eso, para un hombre que también hizo de la noche su cancha favorita, es un récord que duele a los puristas y enciende a las tribunas. Porque Dayro es así: mitad goleador, mitad parrandero. Sus detractores dicen que desperdició una carrera europea por preferir el licor, pero sus hinchas responden con una frase contundente: “a Dayro no le pedimos pruebas de alcoholemia, le pedimos goles”. Y goles es lo que ha entregado, siempre.Un selecto club de longevos goleadoresCon sus tantos en Sudamericana, Dayro ingresó a un grupo de élite: jugadores de más de 40 años que han marcado en torneos Conmebol. Ahí están nombres pesados como José Sand, Hernán Barcos, Maxi Rodríguez, Óscar Cardozo y Roque Santa Cruz. Ahora, el “Beckham de Chicoral”, como alguna vez lo llamaron por su cabello teñido de rubio, se suma a esa lista.Además, está a un paso de otro registro: igualar el récord absoluto de goles en una sola edición de Copa Sudamericana. Hoy suma 10, a uno del chileno Eduardo Vargas, quien marcó 11 en 2011 con la Universidad de Chile.El eterno artillero del Once Caldas que desafía al tiempo. Crédito - Instagram: @dayrogol17 La fiesta como estilo de vidaDayro nunca escondió su relación con la noche. Desde sus inicios en Once Caldas, siempre se ha movido entre goles y botellas. Los hinchas lo saben: lo han visto en discotecas, lo han aplaudido en estadios, y hasta le han pagado cuentas de whisky como agradecimiento por un gol de domingo. Su propia carrera demuestra que la fiesta no fue un obstáculo para el rendimiento. Jugó en Brasil, México, Argentina, Bolivia, Rumania y hasta en Champions League con el Steaua Bucarest. Ganó Copa Libertadores (2004), Recopa Sudamericana (2005), Liga colombiana (tres veces), una Copa Colombia, Liga MX como goleador (2016) y Sudamericano Sub-20 (2005). Y aún así, 22 años después de su debut, sigue vigente.Una vida de goles y excesosDayro acumula más títulos individuales que cualquier otro delantero colombiano:7 veces máximo goleador en Colombia (Once Caldas, Millonarios, Nacional y Bucaramanga).Máximo artillero histórico de la Liga BetPlay (250 goles).Goleador Torneo Apertura en México (2016 con Tijuana 11 goles).2 Copas América disputadas y 4 Eliminatorias mundialistas jugadas. Con todo y eso, cada tanto suyo abre un debate nacional: ¿sería Dayro más grande sin la fiesta? ¿Habría llegado más lejos si no hubiese bebido tanto? Él responde en la cancha: “los que no beben… ¿hacen más goles?”. El ídolo imperfectoComo Maradona en Boca, Dayro carga con su estilo excéntrico: uñas pintadas, tatuajes estridentes, sonrisa artificial. No busca agradar, busca ser él mismo. Y ese es, quizá, su mayor triunfo: ser auténtico en un país que exige moralismos a los futbolistas.Entre botellas y redes: la vida goleadora de Dayro Moreno. Crédito - Instagram: @dayrogol17Hoy, con 40 años, está más vigente que nunca. Y si bien el tiempo algún día lo alcanzará, sus números ya lo blindaron en la historia. Dayro es, y seguirá siendo, el goleador del pueblo, el hombre que convirtió las noches en goles y las críticas en récords.En palabras de Manu Chao para Maradona: “si yo fuese Dayro… viviría como él”.