¿Su vivienda quedó afectada por el fuerte sismo de 7,4? Estas señales podrían indicar un riesgo
Grietas, desprendimientos y otros daños pueden requerir una revisión especializada después de un sismo. Estas son las recomendaciones.

El sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia este lunes 10 de agosto generó afectaciones en diferentes regiones y dejó a muchos ciudadanos revisando sus viviendas para determinar si el movimiento produjo daños. En ciudades como Pereira, Cali, Manizales y Quibdó se reportaron afectaciones en edificaciones, mientras los organismos de emergencia avanzan en la evaluación de las zonas más golpeadas.
Después de un movimiento de esta magnitud, es habitual que las personas revisen paredes, pisos, ventanas y otros elementos de sus casas, pero una inspección visual no siempre permite determinar si existe un problema estructural. Algunas señales pueden parecer menores y otras requieren una revisión especializada.
Por eso, una de las principales recomendaciones es no ingresar ni permanecer en una edificación que presente daños importantes hasta que las autoridades o un profesional competente determinen que es segura. El IDIGER señala que, ante grietas grandes o desprendimientos significativos, se debe permanecer fuera del inmueble y solicitar asistencia.
Recuento de videos del momento del terremoto de 7.4Mw en #Chocó, #Colombia. El evento ha provocado daños en Manizales, Pereira, Armenia, Cali y varios poblados cercanos que hasta el momento siguen incomunicados. pic.twitter.com/ndhjfRW2Cc
— IIGEA A.C. (@IIGEAac) August 10, 2026
¿Qué señales pueden indicar un problema?
No todas las grietas tienen el mismo significado. Algunas pueden afectar únicamente acabados como pintura o revoque, mientras que otras pueden estar relacionadas con elementos estructurales. Uno de los aspectos que se deben considerar es el denominado “daño acumulado”, que puede presentarse cuando diferentes movimientos sísmicos van debilitando progresivamente una construcción.
“Cada sacudida puede dejar grietas internas, aflojar uniones o debilitar materiales, especialmente en viviendas vulnerables”, explicó el experto. Entre las señales que requieren especial atención están las grietas diagonales en los muros, separación entre paredes y techo, pisos desnivelados y puertas o ventanas que dejan de cerrar correctamente.
También deben observarse posibles inclinaciones, deformaciones o desprendimientos de materiales que no estaban presentes antes del movimiento.
Sin embargo, la presencia de una grieta no significa automáticamente que una vivienda esté en riesgo. Su tamaño, ubicación, orientación y evolución deben ser analizados para establecer qué tipo de afectación existe.
¿Qué pasa con las grietas que aparecen después?
Una recomendación práctica consiste en fotografiar las grietas y registrar la fecha en que fueron identificadas, especialmente si aparecieron después del sismo.
Esto permite comparar posteriormente si aumentaron de tamaño, si aparecieron nuevas fisuras o si el daño comenzó a extenderse hacia otras zonas de la vivienda. Si una grieta cambia, aumenta o aparece acompañada de otros daños, lo recomendable es solicitar una evaluación técnica y evitar sacar conclusiones únicamente a partir de la apariencia de la pared.
El IDIGER también advierte que algunos daños pueden parecer superficiales, pero si la persona siente inseguridad por las condiciones del inmueble, es preferible actuar con precaución.
🔻Impresionante el daño en Pereira, Colombia. El colapso de un edificio en el spot #Sismo #Colombia pic.twitter.com/QYxbO1BAf4
— Ciro Di Costanzo (@CiroDi) August 10, 2026
El terreno también puede representar un riesgo
La revisión después de un sismo no debe concentrarse únicamente en las paredes o los techos. También es importante observar el terreno donde está construida la vivienda, especialmente en zonas cercanas a laderas, quebradas o taludes.
Hundimientos, grietas en patios, separación entre la vivienda y el terreno, cambios en el drenaje del agua o inclinación de postes, árboles y muros pueden ser señales de posibles movimientos del suelo.
En sectores ubicados cerca de pendientes también se debe prestar atención a pequeños deslizamientos, caída de rocas, grietas paralelas a la pendiente, cambios en los taludes o aparición inesperada de agua. Estas señales no permiten establecer por sí solas que exista un peligro inminente, pero sí justifican una revisión cuando aparecen después de un movimiento sísmico.
¿Cuándo se debe pedir ayuda profesional?
Si una vivienda presenta grietas grandes, desprendimientos importantes, pisos inclinados, hundimientos o daños visibles en columnas, vigas o muros, no es recomendable minimizar la situación.
Cuando las afectaciones comprometen elementos estructurales, la revisión debe estar a cargo de un ingeniero estructural. Si las señales están relacionadas con el terreno, los taludes o la estabilidad del suelo, puede ser necesaria la intervención de un ingeniero geólogo. En determinadas situaciones ambos profesionales pueden trabajar de manera conjunta para establecer el origen del daño y determinar las medidas que deben adoptarse.
El objetivo de esta revisión es establecer si el inmueble puede seguir siendo habitado normalmente o si es necesario restringir su uso. El IDIGER cuenta con procedimientos de inspección de edificaciones después de sismos precisamente para determinar las condiciones de seguridad y habitabilidad de las estructuras.
¿Qué hacer si la vivienda presenta daños?
La recomendación de las autoridades es evacuar cuando exista riesgo de derrumbe o daños estructurales y mantenerse informado a través de canales oficiales. Si una persona observa daños significativos, no debería ingresar nuevamente al inmueble para recuperar objetos hasta que sea considerado seguro.
En Bogotá, por ejemplo, el IDIGER señala que cuando existen fallas estructurales o condiciones de riesgo se pueden solicitar visitas técnicas para evaluar el inmueble y determinar si se requiere una restricción parcial de uso o una evacuación temporal.
También es importante mantenerse atento ante posibles réplicas, evitar acercarse a fachadas deterioradas y no permanecer debajo de elementos que puedan desprenderse.
El fuerte sismo registrado este lunes recordó la importancia de revisar las condiciones de las viviendas después de un evento de gran magnitud. Sin embargo, la presencia de una grieta no significa automáticamente que una estructura esté a punto de colapsar.
La clave está en identificar cambios, no minimizar señales importantes y solicitar una evaluación profesional cuando existan indicios de daño estructural o movimiento del terreno. Una revisión oportuna puede ayudar a determinar las condiciones de seguridad del inmueble y reducir la exposición de sus habitantes al riesgo.
