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Guía fácil para entender qué es una capital alterna: propuesta y cómo funcionaría Barranquilla

La propuesta de convertir a Barranquilla en capital alterna despertó varias inquietudes entre los colombianos, pero realmente ¿qué significa?

Abelardo De La Espriella propuso a Barranquilla como capital aleterna. - Crédito: Foto: Semana
Andrés Martín Piñeros
Andrés Martín PiñerosPeriodista
23 JUL 2026 - 13:36Actualizado: 23 JUL 2026 - 13:56

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La propuesta de convertir a Barranquilla en capital alterna de Colombia ha tomado fuerza en las últimas horas, pero también ha generado interrogantes sobre si un país puede tener dos capitales y la respuesta corta es sí, aunque depende de cómo esté organizada su Constitución y de las funciones que se le asignen a cada ciudad.

La idea de una capital alterna no significa necesariamente reemplazar a Bogotá, tampoco implica que el Gobierno deje de funcionar desde la capital actual. Lo verdaderamente importante está en entender qué responsabilidades tendría esa segunda ciudad y si el cambio sería simbólico o tendría efectos reales para millones de colombianos.

Esta propuesta, que fue anunciada por el presidente Abelardo de la Espriella, quien aseguró que impulsará un acto legislativo para reconocer a Barranquilla como capital alterna del país, con el argumento de fortalecer la descentralización y acercar el Estado a las regiones. La iniciativa todavía no ha sido presentada ante el Congreso, por lo que aún no existe un texto que explique cuáles serían las competencias de esa ciudad, qué entidades funcionarían allí o cuánto costaría implementar el modelo.

¿Qué es una capital alterna y para qué sirve?

Cuando una persona escucha la palabra capital suele pensar en la ciudad donde vive el presidente, donde funciona el Congreso y donde están los ministerios. En la mayoría de países eso ocurre en un solo lugar, pero no es una regla universal.

Una capital es, en términos generales, la ciudad donde se concentran las principales instituciones del Estado y allí suelen estar la Presidencia, el Congreso, las altas cortes, los ministerios y los organismos encargados de administrar el país. Desde esa ciudad se toman las decisiones políticas, económicas y administrativas más importantes.

Una capital alterna, por su parte, no tiene una definición única en el derecho internacional ya que cada país decide qué significa esa figura. En algunos casos es una ciudad donde funcionan determinadas ramas del poder público; en otros, es el lugar donde opera el Gobierno durante ciertos periodos; también existen países donde una ciudad concentra la actividad administrativa mientras otra alberga el poder judicial o el legislativo.

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Foto: Alcaldía de Barranquilla.

Si Colombia llegara a adoptar esa figura, habría que definir con precisión qué papel desempeñaría Barranquilla. ¿Sería una sede permanente de algunos ministerios? ¿El presidente despacharía allí durante parte del año? ¿Se realizarían sesiones del Congreso? ¿Funcionaría como centro para asuntos relacionados con el Caribe y el comercio internacional? Todas esas respuestas dependerían del proyecto que finalmente llegue al Legislativo.

Países que tienen capitales alternas

El caso más conocido es Sudáfrica donde existen tres capitales, porque Pretoria alberga el poder ejecutivo y la Presidencia; Ciudad del Cabo es la sede del Parlamento y del poder legislativo; Bloemfontein concentra la Corte Suprema de Apelaciones. La división nació como una fórmula de equilibrio político cuando se creó la Unión Sudafricana y, más de un siglo después, continúa vigente.

Bolivia también funciona con dos ciudades que cumplen papeles diferentes y aquí Sucre es la capital constitucional e histórica del país y allí opera el Tribunal Supremo de Justicia. La Paz concentra la Presidencia, el Congreso y la mayor parte de las entidades del Gobierno nacional.

Para cualquier ciudadano que visite Bolivia, la vida política gira alrededor de La Paz, aunque constitucionalmente la capital siga siendo Sucre.

Malasia también decidió repartir funciones y Kuala Lumpur conserva el reconocimiento como capital nacional, mientras que Putrajaya fue diseñada para concentrar buena parte del aparato administrativo y albergar numerosos ministerios y oficinas gubernamentales, una decisión que buscó descongestionar la gran ciudad y mejorar la eficiencia del Estado.

Ahora, apoyando el concepto de descentralización, que es el argumento usado por Abelardo de La Espriella, se encuentran ejemplos parciales como Chile, donde el Congreso Nacional sesiona en Valparaíso, mientras que la Presidencia y la mayoría de ministerios permanecen en Santiago. Aunque Santiago sigue siendo la capital del país, el poder legislativo funciona desde otra ciudad.

¿Qué podría cambiar para Colombia?

En este momento, la propuesta sobre Barranquilla no define ninguna función concreta, por lo que hablar de efectos inmediatos sería especular.

Si el Congreso aprobara una reforma constitucional y posteriormente se establecieran funciones específicas para Barranquilla, podrían ocurrir varios cambios.

Algunas entidades nacionales podrían abrir sedes permanentes en esa ciudad, ciertos eventos oficiales podrían realizarse allí, el presidente podría despachar durante determinados periodos, incluso podrían instalarse organismos especializados relacionados con comercio exterior, logística, puertos o integración con el Caribe.

También existiría un impacto económico porque esto abriría la llegada permanente de funcionarios, delegaciones internacionales, empresarios y eventos oficiales que suele traducirse en mayor demanda de hoteles, restaurantes, transporte, servicios y oficinas. Ese fenómeno ya se ha observado en otros países donde parte de la administración pública se trasladó hacia nuevas ciudades.

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