"Esto no se lo deseo a nadie": palabras de Miguel Ayala, hijo de Giovanny Ayala, tras ser liberado
Miguel Ayala reveló detalles de las noches sin dormir y los momentos más duros que vivió junto a su mánager mientras estuvieron secuestrados.

Este 2 de diciembre de 2025, las autoridades confirmaron la liberación de Miguel Ayala, hijo del reconocido cantante de música popular Giovanny Ayala, junto a su mánager, Nicolás Pantoja, después de haber sido secuestrados el pasado 18 de noviembre en una vía del departamento del Cauca.
El rescate de Miguel Ayala se logró mediante una operación conjunta del Gaula de la Policía Nacional, con apoyo de otros grupos especiales, en una zona rural conocida como vereda Chorritos, municipio de La Sierra.
Las víctimas fueron encontradas sanas, aunque en condiciones extremas, y al menos una persona fue capturada en el operativo.
Las primeras imágenes tras su liberación los mostraron con chalecos que decían “Rescatado”, y fueron trasladados en helicóptero a una zona segura, donde recibieron atención médica y alimentaria antes de reunirse con sus familias.
La noticia causó alivio en el país, y puso fin a días de angustia e incertidumbre tanto para sus seres queridos como para seguidores y colegas del medio artístico.
“Las noches eran horribles”: el testimonio de Miguel Ayala
Miguel Ayala relató con voz entrecortada lo que vivió durante esos catorce días de secuestro. Agradeció profundamente a las autoridades por su rescate y “a todas las oraciones de quienes estuvieron pendientes de nosotros”.
Según su testimonio, desde el primer momento sintieron miedo constante. “Teníamos mucho miedo”, confesó.
Aunque los secuestradores les decían que no les harían daño, las noches se volvían insoportables: “no podíamos dormir por miedo… siempre alertas ante cualquier ruido”.
Las condiciones eran precarias, encadenados y en tensión permanente, convencidos de que su vida estaba en peligro. “Esto no se lo deseo a nadie”, expresó Miguel, subrayando lo traumático que fue vivir esa experiencia.
Para él y su mánager, cada minuto fue una prueba de resistencia física y emocional. En medio del terror, nunca perdieron la esperanza, aferrados a la fe y a la convicción de ser rescatados. Su relato vuelve tangible el horror del secuestro y pone en evidencia el valor de la vida y la libertad.

Miguel Ayala hablando con su familia tras ser rescatado. Cortesía
La versión de Nicolás Pantoja: momentos de terror
En declaraciones a Revista Semana, Nicolás Pantoja describió con crudeza el momento de su secuestro. Contó que al conductor del vehículo en el que viajaban lo amedrentaron y obligaron a seguir manejando.
Luego los hicieron descender, les cubrieron los ojos con cinta y los trasladaron a otro carro perteneciente a los delincuentes. Una vez allí, los condujeron hasta la entrada de una finca.
Ya de noche, los llevaron por el monte, a través de zona selvática, obligándolos a caminar descalzos, lo que les causó heridas en los pies y tuvieron que parar el recorrido que ya llevaba al redor de 3 horas. En su testimonio, Nicolás contó que escuchaban a los captores decir que no había llegado quien debía entregar la dotación, ropa u otros elementos, por lo que tuvieron que permanecer con lo que llevaban. A pesar de la degradación, la violencia psicológica y física, lograron sobrevivir a la angustia.
Este relato evidencia el horror del cautiverio: el traslado forzado, la pérdida de libertad, la exposición total y la vulnerabilidad de las víctimas.
Reacción de familiares
Desde que se conoció el rapto, Giovanny Ayala pidió respeto y prudencia ante la situación, evitando especulaciones que pudieran poner en peligro a su hijo y a su mánager.
Durante estos días se mantuvo alejado de los medios para proteger la integridad de su familia. También reveló que los secuestradores habían exigido inicialmente 4.000 millones de pesos, y luego aumentaron la cifra a 7.000 millones de pesos.
Tras el rescate, Giovanny Ayala agradeció a la Policía Nacional, a las fuerzas de seguridad, al Estado y a todos los que oraron y enviaron solidaridad. La operación fue calificada como “limpia e impecable” por el Gobierno.
La liberación de Miguel Ayala y Nicolás Pantoja pone fin a uno de los episodios más angustiosos en el sector musical colombiano. Sus testimonios recuerdan que, detrás de cada cifra y cada titular, hay seres humanos que vivieron el miedo, la incertidumbre y una lucha silenciosa por su libertad.
Este caso subraya la importancia de la acción efectiva de las autoridades y de la solidaridad colectiva frente al horror del secuestro en Colombia.
