De María Consuelo Córdoba a Natalia Ponce: víctimas de ataques con ácido que marcaron a Colombia
La historia de María Consuelo trajo nuevamente a la memoria de los colombianos algunos de los casos más impactantes: víctimas y reparación.

El caso de María Consuelo Córdoba, víctima de un ataque con ácido perpetrado por su expareja en el año 2000, ha conmovido a Colombia. La mujer, desesperada por su situación y ante la poca ayuda que asegura haber recibido durante estos 26 años, decidió solicitar la eutanasia. Y es que, en el mundo, se registran alrededor de 1.500 ataques con ácido cada año, de los cuales cerca del 80 % son cometidos contra mujeres y niñas.
Sin embargo, tras hacerse público su caso, María Consuelo comenzó a recibir diferentes muestras de apoyo y ayuda, incluso de algunas de las personas más importantes del país, lo que ha puesto no solo su historia, sino la de todas las mujeres que han sido víctimas de estos ataques en Colombia en el centro de la atención pública.
Colombia se posiciona como el tercer país a nivel mundial con mayor número de estos casos, una situación que representa una alerta frente a la violencia que enfrentan las mujeres y niñas víctimas de este tipo de ataques.
Caso de María Consuelo Córdoba
Consuelo señala que, en el año 2000 llegó desde el Chocó a la capital con quien tenía una relación sentimental en ese momento. Según la versión que compartió, tras una discusión que tuvo con él porque no aceptaba que ella se quedará en Bogotá trabajando y no se regresara al Chocó, el sujeto la atacó.
“Cuando abrí la puerta me tiró el ácido (...) yo no sabía que era ácido porque lo tenía en una caneca de aguardiente (...) yo solo pensé que estaba tomando a esa hora de la noche y cuando salí me tiró ese líquido en la cara”, relató en entrevista con el medio local.
Desde ese día su vida cambió drásticamente, ya son 26 años en los que ha pasado su vida en hospitales y actualmente tiene una mascara artesanal para cubrir las heridas y evitar la exposición al sol.
“Él salió corriendo y yo sentía que eso me ardía mucho y me fui a la casa a echar agua”, agregó.
Su historia se hizo conocida en el 2017 cuando habló con el papa Francisco, a quien le prometió no solicitar la eutanasia. “Cuando él me dijo: ¿Me prometes que no te vas a aplicar la inyección de la eutanasia? Yo le respondí que se lo prometía... Él me dijo que era una promesa de Dios y que Colombia me iba a ayudar para que me hiciera las cirugías que me hicieran falta”.
Sin embargo, a pesar de llegar a ser una historia reconocida en ese momento asegura no haber recibido ayuda después de eso.

María Consuelo Córdoba. Foto: Redes Sociales
Caso Natalia Ponce de León
Si hay un caso mediático y que cambió la historia para las víctimas con ácido en el país, es el de Natalia Ponce de León, una mujer que no solo fue víctima de un ataque, sino también de una obsesión enfermiza que terminó cambiándole la vida para siempre.
En marzo de 2014, Jonathan Vega Chávez decidió buscar a Natalia Ponce de León en su casa para arrojarle ácido sulfúrico altamente corrosivo en la cara, según él, porque la joven no le ponía atención. Las quemaduras que le ocasionó el ácido fueron de tal magnitud que Natalia tuvo que someterse a varias cirugías; sin embargo, todas con el mismo parte médico: que eran lesiones irreversibles.
A diferencia del caso de María Consuelo, el agresor de Natalia, Jonathan Vega, fue capturado el 4 de abril de 2014, apenas unos días después del ataque; aunque en medio de su defensa alegó que tenía problemas de salud mental, en 2016 fue declarado culpable y recibió una condena de 21 años de prisión por el ataque.
El caso de Natalia no terminó solamente en una condena. Se convirtió en un punto de inflexión para las víctimas de ataques con ácido en Colombia.
En 2016 se promulgó la Ley 1773 de 2016, conocida como “Ley Natalia Ponce”, que estableció los ataques con sustancias químicas como un delito específico y aumentó las sanciones para quienes causaran lesiones de este tipo, además de contemplar medidas de atención y protección para las víctimas.

Natalia Ponce de León. Foto: Young Living.
Caso Patricia Espítia
El 4 de febrero de 2007, la vida de Patricia Espitia cambió para siempre mientras caminaba por las calles de Bogotá acompañada de su hija. Como un día cualquiera, vio cómo una persona a la que no reconocía se acercó; pensó que era para preguntarle algo; sin embargo, sin mediar palabra, le arrojó algo a la cara. De inmediato, sintió un fuerte calor. Se limpió y escupió, pero el ácido ya le había cambiado la vida.
Desde entonces, Patricia se ha sometido a más de 50 cirugías reconstructivas y 190 procedimientos estéticos para tratar de recuperar su calidad de vida.
A diferencia de otros casos donde se identifica plenamente al culpable, el autor material de su agresión nunca fue capturado ni plenamente identificado debido a la falta de pruebas y a la impunidad que rodeó su caso. Sin embargo, la propia Patricia ha señalado públicamente que bajo la autoría intelectual del crimen estaría presuntamente involucrada su expareja de aquel entonces, motivado por celos y dinámicas de violencia de género.
Patricia Espitia, sobreviviente de ataque con agente químico, recibió atención psicológica, jurídica y hace parte de procesos de empoderamiento que le permitien continuar con su proyecto de vida, con resiliencia y valentía. #BogotáEstáMejorando con #MásAtenciónParaLasMujeres pic.twitter.com/erU9jbVcXz
— Alcaldía de Bogotá (@Bogota) November 25, 2021
Caso Lucía Tamayo
Lucía Tamayo, una joven de tan solo 20 años en ese entonces, fue atacada con ácido el 13 de noviembre de 2020, en la localidad de Antonio Nariño, en Bogotá, por dos mujeres.
Detrás del ataque, había una historia de violencia de pareja. Lucía había tenido una relación con Camilo Andrés Moreno Flores, un enfermero con quien estaba desde que ella era adolescente. Contó que decidió terminar la relación debido, entre otras cosas, a que se convirtió en una relación tóxica y a amenazas de suicidio por parte de él. Sin embargo, según su testimonio, Moreno continuó obsesionado con ella, lo que lo llevó a perpetrar el delito.
Sin embargo, Camilo Moreno nunca llegó a ser condenado, pues tres días después del ataque se suicidó. Por eso, la investigación y las consecuencias judiciales recayeron principalmente sobre las dos mujeres señaladas de ser cómplices en el ataque. Las dos fueron condenadas a casi 11 años de prisión.
Hoy, todos estos casos que han marcado a Colombia y a mujeres de todo el mundo vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer las medidas frente a la violencia de género y garantizar una mayor protección para las mujeres. Una realidad que sigue exigiendo respuestas para que no haya ninguna víctima más.
