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Director de la CAR revela qué municipios de Cundinamarca ya sufren por falta de agua

La CAR advierte que varios municipios ya tienen racionamientos y que la situación podría empeorar en noviembre y diciembre.

Alerta por el agua en Cundinamarca: estos municipios ya tienen racionamientos
Andrés Martín Piñeros
Andrés Martín PiñerosPeriodista
25 SEP 2026 - 14:05Actualizado: 25 SEP 2026 - 14:07

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El racionamiento de agua en Cundinamarca ya afecta a varios municipios, según explicó Alfred Ballesteros, director de la CAR, durante una entrevista con Minuto60 en el Congreso de Andesco. La situación no es igual en todo el departamento, mientras Bogotá y 11 municipios de la Sabana tienen una relativa tranquilidad por los niveles de los embalses, en otras zonas las restricciones ya hacen parte de la vida diaria.

La diferencia tiene que ver con los sistemas de abastecimiento, las condiciones de cada territorio y la capacidad de sus fuentes hídricas para soportar una temporada seca que, según Ballesteros, apenas empieza a intensificarse. El funcionario advirtió que los próximos meses serán determinantes para municipios que ya tienen dificultades con el suministro.

Cundinamarca tiene 104 municipios dentro de la jurisdicción de la CAR y el panorama no es uniforme. Ballesteros explicó que los embalses que abastecen a Bogotá y a parte de la Sabana permiten proyectar tranquilidad hasta comienzos de 2027, una condición que no se puede trasladar automáticamente al resto del departamento.

¿Hay racionamiento de agua en Cundinamarca?

La preocupación crece porque buena parte de los municipios que no hacen parte de ese sistema de abastecimiento ya enfrenta restricciones. Ballesteros fue directo al describir la situación y aseguró que la mayoría de esos territorios tienen racionamientos actualmente, justo cuando las condiciones climáticas todavía no han llegado a su punto más complejo.

En su mayoría están con racionamiento de agua hoy, cuando el fenómeno apenas se está intensificando.

Afirmó el director de la CAR.

La advertencia más fuerte apunta hacia noviembre y diciembre. Si las condiciones se mantienen, la presión sobre las fuentes hídricas podría aumentar y los cortes tendrían una mayor presencia en diferentes municipios del departamento.

“Seguramente para noviembre, diciembre, todos van a estar con severos racionamientos de agua”, señaló Ballesteros.

imagen dada

Alfred Ballesteros, director de la CAR.

El dato que marca la diferencia es Bogotá, pues la capital y otros 11 municipios de la Sabana dependen de sistemas de embalses que, de acuerdo con la explicación entregada por el director de la CAR, fueron administrados de tal manera que actualmente permiten contar con un margen de seguridad.

Eso no significa que el riesgo haya desaparecido. Significa que la situación de esos municipios es diferente a la de otras zonas de Cundinamarca, donde la disponibilidad de agua depende de fuentes con menor capacidad para soportar una temporada seca prolongada.

El problema no empieza cuando llega el corte del servicio

Para Ballesteros, hablar de seguridad hídrica únicamente desde las redes, los tubos o las plantas de tratamiento deja por fuera una parte fundamental del problema. Las empresas pueden invertir en almacenamiento, tecnología, reducción de pérdidas y ampliación de redes, pero existe una condición previa: que los ecosistemas sigan teniendo la capacidad de producir y regular agua.

“El agua y la seguridad hídrica no empieza en el tubo, empieza en los ecosistemas”, dijo.

El racionamiento de agua en Cundinamarca no depende solamente de cuánto líquido queda almacenado en un embalse, también está relacionado con el estado de las microcuencas, los bosques, las zonas de recarga y la forma en que se están ocupando los territorios.

Ballesteros considera que Colombia necesita invertir mucho más en la recuperación de esos ecosistemas, especialmente en zonas que abastecen a poblaciones que cada año requieren más agua.

El problema se vuelve más complejo cuando el crecimiento urbano avanza rápidamente. Municipios cercanos a Bogotá han recibido nuevos habitantes, viviendas, comercios e industrias, aumentando la demanda de servicios públicos y presionando los recursos naturales.

“Los municipios no deberían crecer por encima de la capacidad de sus ecosistemas”, sostuvo el director de la CAR.

Cundinamarca crece, pero el agua también tiene un límite

El caso de la Sabana es uno de los ejemplos que más preocupa a la autoridad ambiental. Ballesteros no plantea frenar el crecimiento de los municipios, pero sí cuestiona que la expansión urbana avance sin una planificación que tenga en cuenta la capacidad real del territorio.

“Crecer sí, pero no así”, dijo tocando directamente al sector de la construcción. Para el director de la CAR, los nuevos desarrollos deberían aportar más recursos para solucionar las necesidades que generan en los municipios, especialmente en saneamiento básico, infraestructura ambiental y seguridad hídrica.

“Tenemos que buscar que los constructores se metan la mano al bolsillo mucho más de lo que hoy lo hacen”, afirmó.

La discusión no se limita al precio de una vivienda o al número de proyectos que puede recibir un municipio. Cada nuevo desarrollo significa más personas utilizando agua, más residuos, más demanda de infraestructura y una mayor necesidad de proteger las fuentes que abastecen a la población.

Por eso, el racionamiento de agua en Cundinamarca también tiene una relación directa con la manera en que se está planificando el crecimiento de los municipios.

Ballesteros recordó el caso de Soacha como una muestra de lo que puede ocurrir cuando el territorio crece sin una planeación adecuada. Su preocupación es que otros municipios terminen enfrentando problemas similares si el desarrollo urbano no va acompañado de inversiones suficientes.

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