Las zonas de Bogotá donde más se siente un temblor: atención en Fontibón y Engativá
Bogotá tiene 16 zonas de respuesta sísmica y el tipo de suelo puede hacer que un mismo temblor se sienta diferente.

Un mismo temblor puede sentirse con distinta intensidad dependiendo del lugar de Bogotá en el que se encuentre una persona. Mientras algunos habitantes aseguran que apenas percibieron el movimiento, otros relatan que las ventanas, lámparas e incluso los edificios se movieron con fuerza.
Aunque Bogotá se encuentra, en términos generales, en una zona de Amenaza Sísmica Intermedia, el comportamiento del terreno no es igual en toda la ciudad. Los suelos, la profundidad de los depósitos y la topografía hacen que las ondas sísmicas puedan amplificarse de manera diferente según el sector.
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Así lo explicó Rodolfo Franco, especialista en Sistemas de Información Geográfica, SIG, al presentar un análisis sobre la microzonificación sísmica de Bogotá y las razones por las cuales un mismo movimiento telúrico puede tener efectos distintos dentro de la capital.
La ciudad cuenta con un mapa de microzonificación sísmica adoptado mediante el Decreto 523 de 2010, que divide el territorio en 16 zonas de respuesta sísmica. Esta clasificación es clave para entender por qué un temblor no se siente igual en el norte, el sur, el occidente o las zonas cercanas a los cerros.
¿Cuáles son las zonas de Bogotá donde más se puede sentir un temblor?
Uno de los factores más importantes es el tipo de suelo, pues de acuerdo con el análisis presentado por Franco, las zonas con suelos blandos y profundos pueden amplificar las ondas sísmicas, especialmente aquellas de período largo, generando movimientos más notorios.
Entre las áreas que requieren especial atención se encuentran las denominadas zonas lacustres. Se trata de sectores donde existen depósitos de suelos blandos y profundos que, en algunos puntos, pueden alcanzar hasta 500 metros.
Estas condiciones pueden amplificar las ondas sísmicas de período largo y provocar fenómenos de resonancia, particularmente en edificaciones altas y flexibles.

Temblor en Bogotá.
Esto no significa necesariamente que una zona vaya a sufrir mayores daños cada vez que ocurra un sismo. La respuesta depende de múltiples factores, entre ellos la magnitud, profundidad y distancia del epicentro, así como las características de las construcciones. Lo que sí cambia es la forma en que las ondas viajan y se comportan al atravesar los diferentes tipos de suelo presentes en Bogotá.
Las zonas lacustres, entre las más sensibles al movimiento sísmico
Dentro de la microzonificación sísmica de Bogotá, las zonas lacustres son consideradas especialmente relevantes por las características de sus suelos. Se trata de terrenos blandos y profundos, que en algunos sectores pueden alcanzar espesores de hasta 500 metros.
Estas condiciones hacen que las ondas sísmicas puedan amplificarse, especialmente las de período largo. El efecto puede sentirse con mayor intensidad en edificaciones altas y flexibles, donde incluso puede presentarse un fenómeno conocido como resonancia, cuando el movimiento del suelo coincide con la frecuencia natural de la estructura.
Entre estas zonas, donde más se sienten los temblores, están algunos barrios de Teusquillo, Barrios Unidos, Fontibón, Engativá y Usaquén.
Las zonas aluviales también presentan una respuesta particular durante un movimiento sísmico. En estos sectores existen depósitos que pueden alcanzar profundidades cercanas a los 300 metros.
¿Por qué no se siente igual un temblor en Bogotá?
— Rodolfo Franco 🌎 (@rodolfofrancoud) September 1, 2026
Aunque la Capital se ubica en general en una zona de Amenaza Sísmica Intermedia, el comportamiento es heterogéneo al interior de la ciudad siendo los suelos y la topografía determinantes clave.
El mapa de microzonificación… pic.twitter.com/7vd5vefRyH
Su comportamiento es similar al de las zonas lacustres, aunque la amplificación puede ser menor debido a que estos suelos tienen características distintas y son menos plásticos. Aquí se encuentran zonas como Antonio Nariño, Los Mártires, Rafael Uribe, Tunjuelito, Kennedy y Bosa.
En términos sencillos, cuando las ondas sísmicas llegan a un terreno blando pueden modificar su comportamiento y hacer que el movimiento sea percibido de una manera diferente frente a sectores asentados sobre suelos más rígidos.
Por eso, dos personas ubicadas en diferentes puntos de Bogotá pueden vivir el mismo temblor de formas completamente distintas.
¿Qué pasa en los Cerros Orientales durante un sismo?
En las zonas de cerros predominan los suelos más rígidos. Allí, la amplificación del movimiento sísmico está relacionada en mayor medida con la geometría del terreno.
Las laderas empinadas, escarpes y crestas pueden modificar la forma en que se comportan las ondas. A esto se suma otro elemento importante y es la susceptibilidad a deslizamientos.
Por esta razón, en áreas con pendientes pronunciadas no solo importa la intensidad con la que se percibe un temblor, sino también las condiciones de estabilidad del terreno.
En los sectores de piedemonte, que la microzonificación divide en categorías A, B y C, el comportamiento combina dos elementos: la pendiente del terreno y el contraste existente entre los materiales superficiales y la roca ubicada debajo. Aquí se encuentran zonas como Chapinero, Santa Fe, Candelaria y San Cristóbal. Según el análisis, este efecto puede tener una mayor incidencia sobre edificaciones rígidas y de pocos pisos.
No toda Bogotá responde igual ante un sismo
También existen zonas clasificadas como depósitos de ladera, donde la respuesta ante un movimiento sísmico puede variar considerablemente.
En estos sectores influyen factores como la geometría del depósito, su espesor y el tipo de material presente en el terreno. Cuando existen problemas de inestabilidad en las laderas, las condiciones requieren estudios geotécnicos específicos.
La microzonificación sísmica busca precisamente identificar estas diferencias y entregar herramientas para que el diseño de las construcciones tenga en cuenta las condiciones particulares del lugar donde serán levantadas.
El lugar donde vive una persona, el tipo de suelo, la topografía y hasta las características del edificio pueden explicar por qué algunos sintieron un movimiento leve y otros aseguraron haber vivido un fuerte sacudón.
Los ciudadanos pueden consultar la microzonificación sísmica y ubicar las características del terreno en diferentes sectores de la capital a través del geoportal del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático, IDIGER.
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