Especial Rock al Parque 2026 | La vez que una Alcaldía de Bogotá casi acaba con el festival
Rock al Parque es hoy es uno de los festivales más emblemáticos de Bogotá, pero hubo un momento en que su continuidad estuvo en duda.

Rock al Parque se ha convertido en una cita imperdible para miles de amantes de la música en Bogotá. Cada edición reúne a distintas generaciones alrededor de las guitarras, las baterías y las bandas que han marcado la historia del rock nacional e internacional.
Sin embargo, detrás de uno de los festivales gratuitos más reconocidos de la capital hay episodios que pudieron cambiar su destino para siempre. Además de la histórica granizada de 2007 y de la pandemia del coronavirus en 2020, a finales de los años noventa, cuando el evento apenas comenzaba a consolidarse, su futuro quedó en medio de una discusión sobre las prioridades culturales de la ciudad.
Lo que vino después involucró a jóvenes, músicos y gestores culturales que no estaban dispuestos a quedarse de brazos cruzados. La controversia terminó convirtiéndose en uno de los capítulos más recordados de la historia del festival.
¿Cómo nació Rock al Parque en Bogotá?
El festival tuvo su primera edición en mayo de 1995, cuando la escena musical bogotana tenía pocas oportunidades para que las bandas locales tocaran en escenarios grandes y ante públicos numerosos.
La iniciativa surgió de la mano del músico Mario Duarte, integrante de La Derecha, y del productor Julio Correal, quienes impulsaron la creación de un festival gratuito. La propuesta recibió el respaldo de Bertha Quintero, entonces directora del Instituto Distrital de Turismo, y del alcalde Antanas Mockus.
La primera edición se desarrolló entre el 26 y el 29 de mayo de 1995, en escenarios como el estadio Olaya Herrera, la Media Torta, el Parque Simón Bolívar y la Plaza Cultural La Santamaría. La convocatoria reunió a decenas de agrupaciones y abrió un espacio para la circulación de nuevas propuestas musicales.
Desde entonces, Rock al Parque se consolidó como una plataforma para bandas emergentes y artistas reconocidos, además de convertirse en una de las principales citas culturales gratuitas de la capital.
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Primer afiche de Rock al Parque, en 1995. Crédito: Archivo de Bogotá.
¿Por qué Rock al Parque estuvo en riesgo en 1998?
En 1998, cuando Rock al Parque apenas llevaba tres años de historia, su continuidad quedó en entredicho por una decisión que provocó inconformidad entre los seguidores del festival. La discusión se produjo durante la primera administración del alcalde Enrique Peñalosa, en medio de un debate sobre las prioridades de inversión cultural de Bogotá.
La funcionaria que planteó el cambio fue Catalina Meza, entonces directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Su propuesta consistía en destinar a otros proyectos los recursos públicos previstos para Rock al Parque, al considerar que el evento no era prioritario para el desarrollo cultural de la ciudad.
La posibilidad de que el festival no se realizara generó rechazo entre jóvenes, músicos y gestores culturales, que veían en sus escenarios una oportunidad para escuchar bandas nacionales, descubrir nuevas propuestas y participar en un evento gratuito. La controversia trascendió el ámbito institucional y dio paso a una movilización ciudadana en defensa del festival, que incluyó la recolección de firmas para exigir su continuidad.
La presión de los seguidores ayudó a mantener el evento en la agenda cultural de Bogotá. La crisis también dejó en evidencia que Rock al Parque ya había adquirido una relevancia que iba más allá de los conciertos: se había convertido en un espacio de encuentro para miles de jóvenes y en una plataforma para la escena musical local. Por esa razón, el Concejo de la capital lo declaró patrimonio cultural de la ciudad.
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Enrique Peñalosa, alcalde cuya administración pidió cancelar Rock al Parque en 1998. Crédito: Colprensa.
¿Cuándo se realizó finalmente Rock al Parque en 1998?
La cuarta edición del festival se llevó a cabo los días 10, 11 y 12 de octubre de 1998, en la Media Torta y el Parque Simón Bolívar. El cambio contrastó con las primeras ediciones, que se habían celebrado en mayo, y quedó registrado en la historia oficial del evento.
Bajo el lema "Esta es tu raza, Rock al Parque", la programación reunió a agrupaciones colombianas e internacionales. Entre las bandas nacionales estuvieron Aterciopelados, 1280 Almas, La Pestilencia, La Severa Matacera, Superlitio, Ultrágeno, Tenebrarum, Estados Alterados, Bajo Tierra y Ciegos Sordomudos.
¿Qué bandas tocaron en Rock al Parque en 1998?
La edición de 1998 reunió a decenas de agrupaciones colombianas e internacionales en la Media Torta y el Parque Simón Bolívar. Estos son algunos de los nombres que hicieron parte de aquella programación:
Bandas colombianas
Aterciopelados
1280 Almas
La Pestilencia
La Severa Matacera
Bajo Tierra
Estados Alterados
Ciegos Sordomudos
Ultrágeno
Superlitio
Tenebrarum
Agony
Darkness
Neurosis
Artistas y bandas internacionales
A.N.I.M.A.L. (Argentina)
Robi Draco Rosa (Puerto Rico)
Resorte (México)
Desorden Público (Venezuela)
Volumen Cero
La programación también incluyó agrupaciones emergentes de distintas ciudades y propuestas de varios subgéneros del rock, el punk y el metal. Según el archivo oficial, cerca de 173.000 personas asistieron a esta cuarta edición del festival.
¿Por qué Rock al Parque se convirtió en un símbolo cultural de Bogotá?
La historia del festival no se limita a sus carteles musicales. Su continuidad también refleja las discusiones sobre el papel de la cultura en la inversión pública y la importancia de crear escenarios para las expresiones juveniles.
La experiencia de 1998 dejó un episodio significativo: la comunidad que había adoptado el festival salió en defensa de un evento que consideraba propio. La presión ciudadana contribuyó a que la programación continuara y a que Rock al Parque siguiera formando parte de la agenda cultural de Bogotá.
Tres décadas después de su nacimiento, el festival mantiene su lugar como una plataforma de circulación musical y un punto de encuentro para distintas generaciones. Su historia recuerda que, además de los artistas que suben a la tarima, el público también puede desempeñar un papel decisivo en la permanencia de los espacios culturales de una ciudad.

